martes 13 de enero de 2026 - Edición Nº4954

Nacionales | 25 dic 2025

La CGT celebró el freno a la reforma laboral y advirtió que el conflicto sigue abierto en el Senado

La decisión de postergar la reforma laboral hasta febrero no fue un simple movimiento de agenda. Algo pasó antes, lejos de las cámaras, y dejó al oficialismo sin margen en el Senado.


La decisión de postergar la reforma laboral hasta febrero no fue un simple movimiento de agenda. Algo pasó antes, lejos de las cámaras, y dejó al oficialismo sin margen en el Senado. La pregunta que muchos se hacen es clara: ¿por qué el Gobierno frenó ahora un proyecto que parecía avanzar sin obstáculos?

La CGT salió rápido a marcar la cancha. Para la central obrera, la postergación no fue casual ni técnica: fue el resultado de la presión sindical, política y social. En ese marco, hablaron de un triunfo táctico de los trabajadores, aunque advirtieron que el conflicto de fondo sigue abierto.

Quien puso en palabras esa lectura fue Jorge Sola, integrante del triunvirato que conduce la central sindical. Sin rodeos, lanzó una advertencia directa: “Esta reforma tiene problemas constitucionales y, si avanzan así, van a tener muchos líos”. El mensaje fue claro: si el Gobierno insiste sin consensos amplios, el proyecto puede terminar judicializado.

Según explicó el dirigente del gremio del Seguro, la postergación de la reforma laboral se explica por una combinación de factores. Por un lado, la movilización sindical de la semana pasada. Por otro, un trabajo político previo que no se vio en los medios. “Hubo un trabajo silencioso con gobernadores, senadores y diputados de todos los sectores”, aseguró, para explicar los riesgos del texto oficial.

En ese recorrido, Sola afirmó que las advertencias también llegaron a oídos de Patricia Bullrich, referente clave del oficialismo en la Cámara alta. “Debatir esto entre gallos y medianoche era un error, y se tomó nota”, sostuvo. En su análisis, varios legisladores dejaron en claro que no estaban dispuestos a acompañar el proyecto tal como estaba redactado.

El jueves pasado se confirmó que la reforma laboral se tratará recién en febrero, pese a que ya tenía dictamen de comisión. Desde el Ejecutivo argumentaron que la prioridad ahora es el Presupuesto 2026 y que necesitan tiempo para analizar cambios sugeridos por aliados. Sin embargo, en la CGT creen que el oficialismo simplemente no tenía los votos.

Desde la central obrera remarcaron que el diálogo debe ser amplio. “El Gobierno tiene que escuchar a todos los sectores, no solo a los trabajadores”, planteó Jorge Sola, aunque aclaró que la CGT no rechaza de plano una modernización laboral. El problema, según dijo, es que el proyecto actual “no mejora la situación de los trabajadores”.

El rechazo sindical también se apoya en un diagnóstico económico preocupante. Sola señaló que en los últimos dos años cerraron más de 18.000 pymes y se perdieron alrededor de 200.000 empleos formales. “Todos los días cierran pymes y se pierden puestos de trabajo”, advirtió, y apuntó a la falta de inversión productiva.

En esa línea, cuestionó la idea de que cambiar reglas laborales genere empleo por sí solo. Para el dirigente, el foco debería estar en la inversión y en la carga impositiva. También criticó la apertura de importaciones y alertó por el impacto en sectores industriales clave.

De cara a lo que viene, la CGT anticipó que seguirá dialogando con senadores de distintos bloques dispuestos a revisar el proyecto. El mensaje final es claro: el freno fue un triunfo táctico, pero si no hay consenso real, el conflicto volverá a crecer. Y esta vez, otra vez, en la calle.

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