¿Por qué Axel Kicillof se reunió con la CTA justo ahora, en medio de la crisis económica y el avance de las leyes del gobierno nacional? La foto no fue casual ni de compromiso. Detrás del encuentro hay un mensaje político claro que empieza a tomar forma y que puede tener impacto en los próximos meses.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, recibió en La Plata a las comisiones ejecutivas de la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores. La reunión sirvió para cerrar el año con una señal fuerte: el acercamiento entre el gobierno bonaerense y las centrales sindicales se consolida, incluso en un contexto económico complejo.
El eje central del encuentro fue el rechazo al proyecto de reforma laboral impulsado por el presidente Javier Milei. Desde la CTA dejaron en claro que el tema preocupa y mucho. “Analizamos el escenario político y social que atraviesa el país, en especial por los proyectos del gobierno nacional”, explicó Hugo “Cachorro” Godoy, referente de la CTA Autónoma.
Las dos centrales coincidieron en un punto clave: la necesidad de frenar una reforma que, según sostienen, recorta derechos laborales. Por eso, acordaron aunar esfuerzos para enfrentar el proyecto que hoy se discute en el Congreso. En lo inmediato, se espera una agenda común de movilizaciones y acciones sindicales, además de contactos con otros gobernadores.
Pero la reunión no miró solo el corto plazo. También hubo una lectura política hacia adelante. La semana pasada, Kicillof habló de una “nueva etapa” de su armado político, con proyección nacional hacia 2026. En ese camino, la unidad política con el movimiento obrero aparece como una pieza central.
“El vínculo con las organizaciones sindicales es clave”, sostuvo el ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, tras el encuentro. El mensaje es claro: sin trabajadores organizados, no hay proyecto político con volumen nacional.
Desde la CTA Autónoma remarcan que el momento exige mayor coordinación. Creen que el escenario actual abre una oportunidad para convocar a sectores que no participaron en las últimas elecciones y canalizar el malestar social frente a las políticas del gobierno nacional.
En síntesis, la reunión entre Kicillof y la CTA no fue solo una foto de fin de año. Fue una señal política concreta frente a la reforma laboral, un gesto de respaldo mutuo y un primer paso hacia una estrategia de unidad política que empieza a tomar forma en la provincia y busca ampliarse a nivel nacional.