miércoles 07 de enero de 2026 - Edición Nº4948

Nacionales | 6 ene 2026

Interna religiosa sacude al gobierno y expone una grieta inesperada

Arrancó como un tuit más, pero terminó destapando una grieta sensible dentro del poder. Lo que parecía una provocación en redes sociales abrió una pelea que mezcla política, religión y disputas internas en el gobierno.


Arrancó como un tuit más, pero terminó destapando una grieta sensible dentro del poder. Lo que parecía una provocación en redes sociales abrió una pelea que mezcla política, religión y disputas internas en el gobierno. ¿Qué dijo Gordo Dan y por qué el apellido Menem quedó en el centro de la escena? Acá, las claves para entender un conflicto que sigue sumando capítulos.

La interna religiosa en el gobierno tomó forma cuando Gordo Dan, referente tuitero del espacio libertario conocido como Las Fuerzas del Cielo, lanzó una serie de mensajes contra los musulmanes. En uno de ellos calificó al Islam como una religión “liberticida” e “incompatible con los valores de Occidente”. El impacto fue inmediato.

El mensaje no solo generó rechazo fuera del oficialismo. También encendió alarmas dentro del propio espacio libertario, sobre todo porque el apellido Menem está históricamente vinculado al Islam. El ex presidente Carlos Menem se convirtió al cristianismo para asumir, pero su esposa en ese momento, Zulema Yoma, no lo hizo. Ese dato volvió a escena con fuerza.

La respuesta llegó por boca de Zulemita Menem, quien salió a marcar límites y habló desde un lugar personal. Con un mensaje medido, explicó que confundir el Islam con el terrorismo es un error grave y confirmó públicamente que profesa esa fe. Su intervención buscó frenar una escalada que ya había cruzado varias líneas.

Lejos de apagarse, la polémica creció. A los mensajes de Gordo Dan se sumaron cuentas libertarias y también el diputado nacional Alejandro Fargosi, quien pidió frenar el ingreso de musulmanes al país. Tras el repudio generalizado, borró el tuit y aclaró que no se puede generalizar a toda una religión. En el entorno libertario aseguran que la marcha atrás no fue espontánea.

Antes de este episodio, Martín Menem —que se define como católico— ya había advertido sobre la falta de comprensión de quienes asocian religión con terrorismo. Sus palabras hoy cobran otro peso, en medio de una interna que ya no se puede disimular.

El conflicto también expuso otra tensión: la relación del gobierno con las religiones. Mientras Javier Milei evitó la tradicional audiencia navideña con la Iglesia Católica, sí participó de actividades con sectores evangélicos. Ese gesto no pasó desapercibido y alimentó el malestar.

La interna religiosa en el gobierno ya no es un tema menor. Revela disputas de poder, diferencias ideológicas profundas y un clima que sigue cargándose. Lo que empezó con un tuit dejó en claro que, puertas adentro, la paz está lejos de llegar.

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