¿Sabés por qué la designación de Gerardo Milman duró menos de cuatro días en el Senado? Lo que parecía un movimiento estratégico de Patricia Bullrich terminó en un fracaso total, y detrás hay una guerra silenciosa que involucra a Karina Milei y acuerdos con Cristina Kirchner.
El viernes pasado, Patricia Bullrich aprovechó el caos de la sesión del Presupuesto para intentar colocar a Gerardo Milman como director de la relación con las provincias, un cargo con un sueldo de tres millones de pesos. La intención era reforzar su influencia política, tras haber perdido espacios clave en las listas y en Migraciones.
Sin embargo, la jugada quedó en nada apenas cuatro días después. Desde la Presidencia Provisional del Senado pidieron dejar sin efecto la designación de Milman, desatando rumores y especulaciones sobre quién ordenó bajarlo. Lo cierto es que la operación no pasó desapercibida y generó tensiones dentro del bloque de Patricia Bullrich.
El conflicto no es nuevo. Karina Milei ya había bajado a Milman de otras posiciones y su preocupación principal es que su presencia podría complicar acuerdos subterráneos con Cristina Kirchner. En el Senado aseguran que los intentos de instalar la versión de que la baja fue un acuerdo de Victoria Villarruel con el kirchnerismo son falsos: los verdaderos pactos los maneja la Rosada, y Karina Milei quedó en medio de esa negociación.
Más allá del caso Milman, la tensión entre Patricia Bullrich y Karina Milei viene de tiempo atrás. Patricia nunca quiso ser senadora, pero terminó aceptando tras meses de presión de Karina, que buscaba sacarla del gabinete. Incluso hubo un cortocircuito previo cuando la entonces ministra quiso cambiar la custodia de Cristina Kirchner, frenado por gestiones secretas de la Secretaría General.
El episodio de Gerardo Milman deja en evidencia cómo la política argentina mezcla maniobras rápidas, acuerdos escondidos y rivalidades internas que afectan decisiones oficiales. La designación fallida no solo revela la debilidad de Patricia Bullrich dentro del Senado, sino también la capacidad de Karina Milei para bloquear movimientos que complican negociaciones con el kirchnerismo.
Y aunque hoy Gerardo Milman ya no ocupa el cargo, las internas y los acuerdos detrás de escena siguen su curso. Lo que pasó con su nombramiento es apenas un capítulo en la guerra silenciosa que se sigue jugando en el Senado, y seguramente habrá más episodios antes de que alguna fuerza política logre imponer su estrategia.