¿Qué pasa realmente en Venezuela después de la detención de Nicolás Maduro? Desde el corazón del Vaticano, León XIV lanzó un mensaje que busca frenar la tensión y poner al pueblo venezolano en el centro de la escena.
Durante el rezo del Ángelus, frente a miles de fieles en la Plaza de San Pedro, el papa de la Iglesia Católica expresó su preocupación por la situación política y social que atraviesa el país caribeño. “El bien del amado pueblo venezolano debe prevalecer sobre toda otra consideración”, sostuvo, dejando claro que su prioridad es proteger a la población antes que cualquier disputa política.
León XIV pidió a todas las partes involucradas dejar la violencia y avanzar hacia soluciones basadas en justicia, estabilidad política y respeto al orden institucional. Desde su ventana en el Palacio Apostólico, destacó la importancia de garantizar la soberanía de Venezuela y preservar el Estado de Derecho establecido en la Constitución.
El mensaje del pontífice llega en un momento de debate internacional sobre la legalidad del operativo que terminó con la captura de Nicolás Maduro, y subraya la necesidad de actuar sin poner en riesgo los derechos humanos. La crisis económica y social que afecta a millones de venezolanos fue otro punto central de su exhortación, con especial atención a los sectores más vulnerables.
El papa, de origen estadounidense pero con fuerte vínculo con Latinoamérica por su labor en Perú, también hizo un llamado espiritual, pidiendo la intercesión de la Virgen de Coromoto, patrona de Venezuela, para acompañar al país en este momento de incertidumbre política y social.
La postura de León XIV refleja la línea de prudencia y diálogo que ha marcado su pontificado desde mayo pasado. En diciembre, tras un viaje a Líbano, ya había rechazado la vía militar, sugiriendo que se busquen alternativas pacíficas o presiones económicas que promuevan cambios sin violencia. Incluso Nicolás Maduro había reconocido en su momento la importancia de esta mirada de transición pacífica.
El Vaticano sigue de cerca la crisis, no solo por la influencia diplomática del papa, sino también por figuras clave como el arzobispo Edgar Peña Parra, número dos de la Secretaría de Estado y de origen venezolano, que ayuda a monitorear la situación desde dentro de la Iglesia Católica.
Mientras la comunidad internacional discute la intervención extranjera, el mensaje del pontífice es claro: cualquier acción debe priorizar el bienestar del pueblo y respetar la autodeterminación de Venezuela. La tensión no ha terminado, pero la llamada al diálogo y la protección de los derechos humanos busca abrir un camino hacia la paz y la estabilidad.