El informe existe, los números están sobre la mesa y la pregunta queda flotando desde el primer renglón: ¿el Presupuesto de Javier Milei se sostiene o está construido sobre proyecciones que no cierran? Ese es el punto exacto donde el peronismo encontró algo de aire después de una derrota dura en el Senado.
El encargado de encender la mecha fue el senador Jorge “Coqui” Capitanich, que difundió un documento técnico con una crítica directa a lo que el Gobierno presentó como “los números del orden”. Para un usuario que recién empieza a informarse, la clave es simple: Capitanich dice que el Presupuesto no refleja la economía real del país.
Según el informe, el proyecto oficial parte de supuestos que hoy no coinciden con las estimaciones más aceptadas. El primer dato que genera ruido es la inflación. El Presupuesto plantea un 10,1%, pero el Relevamiento de Expectativas del Mercado del Banco Central casi duplica ese número. Otros estudios la ubican incluso más arriba. En palabras sencillas: el Gobierno calcula una suba de precios más baja de la que esperan los especialistas.
El segundo punto es el dólar. El texto oficial proyecta un tipo de cambio de $1.423, cuando en la práctica ya ronda los $1.460. No es un detalle menor: de ese valor dependen ingresos, gastos y metas fiscales. El tercer elemento es el crecimiento económico. Milei habla de un rebote del 5%, mientras que las proyecciones reales lo bajan a alrededor del 3,3%.
Para Capitanich, estas diferencias no son errores técnicos sino inconsistencias de un modelo económico que, más temprano que tarde, pueden pasar factura. Y ahí aparece el costado político: ese diagnóstico es hoy uno de los pocos argumentos que le quedan al peronismo para pararse frente a un Gobierno que logró aprobar el Presupuesto con amplio respaldo.
Ese respaldo llegó, en parte, de senadores del PJ alineados con los gobernadores Osvaldo Jaldo, Raúl Jalil y Gustavo Sáenz. Por eso, dentro del bloque que conduce José Mayans eligieron bajar el tono y no profundizar la interna. Nadie quiere romper puentes cuando el escenario electoral de 2027 ya empieza a asomar.
En ese marco se dio un diálogo reservado entre Capitanich y Jalil, donde el chaqueño habría entendido las razones provinciales para acompañar al oficialismo, pero también dejó una advertencia política a futuro: quedar demasiado cerca del rumbo de Milei puede tener costos electorales. Desde Catamarca, sin embargo, niegan ese diagnóstico y aseguran que el gobernador no quedó atado al Gobierno nacional.
Puertas adentro, muchos peronistas creen que tanto Jalil como Jaldo volverán a jugar dentro del PJ cuando llegue el próximo turno electoral. La idea es clara: hoy hay acuerdos tácticos, pero no un pase definitivo al campo libertario.
El problema de fondo, admiten incluso aliados, no es solo Milei. Es la dificultad del peronismo para ordenar candidaturas, coordinar con otras provincias y evitar decisiones de último momento. Mientras tanto, el informe de Capitanich cumple una función concreta: poner en duda los números oficiales y abrir una grieta en el relato económico del Gobierno.