Lo que pasó el martes en Morón no fue solo un reclamo salarial. Detrás de los destrozos, los heridos y el caos en el Concejo Deliberante, en el gobierno municipal creen que hubo algo más. Una interna política que viene creciendo en silencio y que, según fuentes oficiales, terminó explotando en la calle. Pero ¿qué hay realmente detrás de los disturbios?
En el entorno del intendente Lucas Ghi aseguran que los incidentes no pueden leerse solo como una protesta de trabajadores municipales. La mirada oficial apunta directo a la feroz disputa política que mantiene desde hace meses con su ex jefe político, Martín Sabbatella.
Según relataron fuentes cercanas al Ejecutivo local, hubo señales claras de una influencia política en la protesta. “Los trabajadores no se pelearían entre trabajadores, todos se conocen y se respetan”, explicó una fuente del municipio. Para el gobierno, la violencia y el nivel de agresión no fueron espontáneos.
Uno de los datos que más llamó la atención fueron los papelitos que se arrojaron durante la protesta. En ellos se instaba a reclamar directamente al celular personal de Lucas Ghi y al de su jefa de Gabinete, Estefanía Franco. “Cuando ves que los mensajes están direccionados a los funcionarios, se nota que hay otra intención”, remarcaron desde el Ejecutivo.
Los hechos ocurrieron el martes, horas antes de una sesión clave del Concejo Deliberante, donde se iba a aprobar el presupuesto municipal. Un grupo de trabajadores municipales ingresó al recinto y provocó destrozos. Además, hubo quema de cubiertas en áreas de Servicios Públicos y cortes de tránsito en pleno centro, especialmente en Plaza San Martín, frente al Palacio Municipal.
Como saldo, dos trabajadores municipales resultaron heridos por piedrazos mientras se encontraban en oficinas de Economía y Tasas. En ese momento también había vecinos realizando trámites, que debieron retirarse para protegerse.
El reclamo tuvo como eje la falta de pago de horas extras. Desde el municipio aclararon que los sueldos y el aguinaldo fueron depositados en tiempo y forma. Según explicaron, los casos de trabajadores que cobraron montos bajos o cero pesos se deben a descuentos previos o problemas con sus cuentas bancarias.
Tras los incidentes, el concejal sabbatellista Diego Spina salió a cuestionar con dureza al Ejecutivo. Habló de “irresponsabilidad de gestión” y apuntó contra la falta de previsibilidad en el pago de horas extras, profundizando aún más el conflicto político.
La pelea entre Lucas Ghi y Martín Sabbatella viene escalando desde la derrota electoral de octubre. Con alineamientos distintos dentro del peronismo y una disputa abierta por el control del municipio y el Concejo Deliberante, en Morón la interna dejó de ser política y pasó a sentirse en la calle.