Lo que debía ser un acto histórico terminó en un escándalo que sacudió a toda la provincia. La primera quema de droga de la policía del Chaco prometía mostrar firmeza contra el narcotráfico. Pero algo salió mal. Muy mal. Y las imágenes quedaron registradas.
La policía que responde al gobernador Leandro Zdero quedó en el centro de una crisis inédita luego de que un grupo de efectivos intentara robar 9 kilos de cocaína que iban a ser incinerados. El objetivo era simple: cambiar los ladrillos de droga por bloques de yeso y hacer pasar el engaño como si nada. No contaban con un detalle clave: las cámaras de la TV local estaban grabando todo.
El episodio generó conmoción porque ocurrió pocos días después de que el ministro de Seguridad chaqueño, Hugo Matkovich, se mostrara junto a Patricia Bullrich durante un acto oficial. En ese encuentro, Matkovich había elogiado la política de mano dura contra el narcotráfico impulsada a nivel nacional. “Combatir al narcotráfico y garantizar que el que las hace, las paga”, había dicho. La frase quedó resonando tras el escándalo.
Las imágenes no dejaron lugar a dudas. En plena preparación de la quema, algunos policías intentaron hacer pasar ladrillos falsos como si fueran cocaína real. El hecho fue tan burdo que rápidamente se volvió viral y provocó un fuerte impacto político e institucional en la provincia.
La causa quedó en manos de la jueza federal Zunilda Niremperger, quien ya procesó a siete policías y les dictó prisión preventiva por 100 días. Los imputados son: el comisario Rubén Héctor César Alegre, el subcomisario Franco Andrés Ramírez, el oficial principal Lucas Exequiel Martínez, el sargento Gustavo Jesús Acosta, los cabos primeros Juan Nicolás Almirón Núñez y Gustavo Andrés Quizama, y el cabo Néstor Ariel Urne Cantero.
Todos ellos están acusados por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. El delito se agrava por dos razones: la cantidad de droga involucrada y su condición de funcionarios públicos encargados, justamente, de prevenir y perseguir este tipo de crímenes.
El caso expuso una realidad incómoda. Un ex diputado peronista reconoció que, incluso para el historial de la policía chaqueña, lo ocurrido fue un límite. Admitió que prácticas irregulares existieron siempre, pero que este intento de reemplazar droga incautada en una quema oficial “fue demasiado”.
Además, fuentes judiciales recuerdan que el Chaco forma parte de rutas sensibles del narcotráfico. En Castelli, incluso, ya hubo un fiscal antinarco detenido con más de 200 kilos de marihuana, lo que muestra la profundidad del problema.
El escándalo dejó una pregunta abierta que todavía no tiene respuesta clara: ¿cómo combatir el narcotráfico cuando quienes deben hacerlo terminan involucrados? Esa es la deuda que ahora la provincia deberá enfrentar.