El ajuste ya empezó, pero no donde muchos creen. El recorte de subsidios no desaparece: cambia de lugar. Y la pregunta que hoy se hacen miles de familias es simple y directa: ¿quién termina pagando el costo real de la energía en 2026?
El Gobierno nacional avanzó con un ajuste fuerte en materia energética. La poda se refleja en el presupuesto, pero el impacto baja directo a las provincias y a los hogares. Facturas más altas, consumo que no baja y usuarios que no llegan a pagar. Ese es el nuevo escenario.
Para 2026, el plan oficial es reducir los subsidios energéticos del 0,9% del PBI al 0,5%. En números, es un recorte de 0,4 puntos del producto. En la práctica, son miles de millones que dejan de cubrir luz, gas y garrafas. Y ese ahorro no es parejo: golpea más donde la energía es más cara y hay menos infraestructura.
El nuevo esquema de Subsidios Energéticos Focalizados elimina la vieja segmentación N1, N2 y N3. Desde ahora solo hay dos grupos: usuarios con subsidio y usuarios sin subsidio. Además, se unifican electricidad, gas, Programa Hogar y propano en redes. El resultado es claro: menos volumen subsidiado y coberturas más chicas, sobre todo en meses “templados”, que en muchas provincias no son tan templados como dicen los papeles.
El dato clave: el 43,9% de los hogares argentinos no tiene gas natural por redes. Ahí el recorte de subsidios pega más fuerte. En el Programa Hogar, que cubre garrafas de GLP, la situación es crítica. En diciembre de 2025 alcanzaba a 3,9 millones de hogares, pero el subsidio representaba apenas el 8,5% del precio final. En 2022, cubría cerca del 80%. Con garrafas que rondaban los $20.852, la ayuda había quedado casi simbólica.
Con el nuevo esquema, el subsidio vuelve a cubrir el 50% del precio, pero con límites más duros: hasta dos garrafas por mes solo entre mayo y septiembre, y una sola el resto del año.
En gas por redes, la tensión también crece. Desde 2026, la bonificación solo rige entre abril y septiembre. El resto del año, los hogares pagan el precio pleno del gas en el PIST. Eso genera subas interanuales de hasta el 40%, incluso en ingresos medios y bajos.
El escenario es todavía más incierto en el propano en redes. Aunque está incluido en los Subsidios Energéticos Focalizados, la Secretaría de Energía aún no reglamentó cómo será la bonificación. Sin reglas claras, miles de usuarios quedan expuestos a aumentos sin protección.
En electricidad, el problema se repite. En 2026, la bonificación cubre 300 kWh en verano e invierno, y solo 150 kWh en meses templados. Para hogares que consumen 300 kWh, eso implica pagar la mitad del consumo a precio pleno durante buena parte del año, con aumentos de entre 56% y 61%.
Por eso, varias provincias empezaron a poner parches propios. El caso de Santiago del Estero es ilustrativo: anunció un descuento del 40% por dos meses en la tarifa eléctrica, financiado con fondos provinciales.