Hay una pregunta que hoy recorre despachos, municipios y unidades básicas: ¿habrá unidad o elecciones? Esa duda, que todavía no tiene respuesta, explica el clima interno tenso que atraviesa al peronismo bonaerense a semanas de una definición clave.
Con apoderados ya confirmados y plazos que empiezan a correr, el PJ bonaerense se mueve en un escenario de rosca fina, pases de factura y negociaciones que se dan tanto a la vista como por lo bajo. El 15 de marzo está marcado en rojo: ese día debería renovarse la conducción partidaria, pero antes hay varias fechas decisivas.
Tras el encuentro realizado en Malvinas Argentinas antes de fin de año, el partido que conduce Máximo Kirchner volverá a reunirse este viernes 9 de enero. La cita será en modalidad mixta, con dirigentes presentes en la sede nacional de Matheu 130 y otros conectados de forma virtual. El objetivo es claro: avanzar con las formalidades del proceso electoral y ordenar una interna que no afloja.
Uno de los puntos que ya quedó definido es el esquema de apoderados. Por el sector kirchnerista fueron designados Facundo Tignanelli, Patricia García Blanco y Eduardo López Wesselhoefft. En tanto, por el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) se confirmaron Ulises Giménez, María Sol Berriel y Ana Laura Ramos, luego de algunos cortocircuitos iniciales por candidaturas que no cumplían con los requisitos de afiliación.
Mientras tanto, en el Conurbano bonaerense se aceleró la búsqueda de avales. No es un dato menor: el 3 de febrero vence el plazo para presentarlos. Apenas unos días después llegará otro momento clave, el 8 de febrero, fecha límite para inscribir candidaturas. Ahí se empezará a ver con mayor claridad si el camino va hacia una lista de unidad o a una elección interna abierta.
El principal foco de disputa pasa por la presidencia del partido. En el cristinismo impulsan la continuidad de Máximo Kirchner, mientras que desde el MDF rechazan esa opción y proponen una renovación. En esa danza de nombres aparecen la vicegobernadora Verónica Magario, el ministro Andrés Larroque y el intendente platense Julio Alak. También suenan Federico Otermín y Mariel Fernández, aunque todavía hay incógnitas sin resolver.
La discusión no se limita a la conducción provincial. El PJ bonaerense deberá renovar consejeros, apoderados y las autoridades de las 135 unidades básicas, una disputa que promete replicar las tensiones tanto a nivel provincial como en cada distrito.
En ese marco, la Junta Electoral partidaria ya aprobó el reglamento que regirá el proceso. Entre los puntos centrales, se estableció que cualquier reclamo deberá presentarse primero dentro del partido antes de ir a la Justicia Federal y que todos los candidatos deberán contar con avales obligatorios.
Todo está en marcha. Las reglas ya están claras. Ahora resta saber si el peronismo bonaerense logra ordenar su interna o si la pelea llega hasta el final. Esa respuesta, por ahora, sigue abierta.