Algo está pasando en los municipios bonaerenses y no es menor. Las sesiones se tensan, los bloques se rompen y los acuerdos duran poco. Pero lo más llamativo es que muchas de estas peleas no son contra la oposición, sino puertas adentro. ¿Por qué hoy los Concejos Deliberantes son el principal foco de conflicto político en la Provincia?
Esa es la pregunta que se hacen muchos vecinos cuando ven que proyectos clave se traban, las sesiones se caen o los concejales cambian de bloque. La respuesta está en una combinación explosiva: recambio legislativo, internas partidarias y la carrera anticipada hacia 2027.
Tras el cambio de concejales del 10 de diciembre, el mapa político municipal quedó desordenado. En varios distritos gobernados por el peronismo, los oficialismos perdieron cohesión. En otros, la oposición se fragmentó y rompió acuerdos que parecían firmes. El resultado es un escenario inestable, donde cada votación se negocia voto a voto.
Dentro de Fuerza Patria, los problemas se repiten en municipios como Azul, Bahía Blanca, La Plata, Lanús, Quilmes, Villa Gesell y Morón. En algunos casos, los bloques que responden a los intendentes se dividieron. En otros, lograron sostenerse, pero con acuerdos frágiles y mucha desconfianza interna.
Un ejemplo claro es La Plata. Allí, el concejal Pablo Elías rompió con La Cámpora, dejó la presidencia del bloque y armó su propio espacio, aunque sin irse del oficialismo. El movimiento expuso tensiones que venían tapadas y volvió a mostrar que la interna peronista sigue siendo un problema sin resolver.
Pero no todo pasa en el peronismo. La Libertad Avanza también mostró fisuras. En varios distritos, concejales electos rompieron con su propio bloque, armaron monobloques o terminaron votando junto al peronismo para dar quórum. Casos como el de La Matanza o el Partido de la Costa dejaron en evidencia perfiles volátiles y armados locales débiles.
El PRO, la UCR y la Coalición Cívica tampoco quedaron al margen. En municipios como Bolívar, Necochea y Bahía Blanca, se rompieron bloques y se rearmaron alianzas que recuerdan poco y nada a la vieja Juntos por el Cambio. Hoy, en muchos Concejos, conviven cinco o seis bloques distintos, ninguno con mayoría propia.
Este nuevo equilibrio hace que fuerzas chicas, vecinalistas o concejales sueltos tengan un peso clave. Un solo voto puede definir quién preside el Concejo o si se aprueba un presupuesto. Por eso, los conflictos internos se multiplican y cada sesión se vuelve una pulseada.
El trasfondo es político, pero también electoral. Con la prohibición de reelecciones todavía vigente, muchos dirigentes ya piensan en 2027. Eso acelera disputas, rompe acuerdos y endurece posiciones. Nadie quiere quedar afuera del juego que viene.
Mientras tanto, los Concejos Deliberantes siguen siendo el termómetro de una política bonaerense en ebullición. Lo que hoy parece una pelea chica, mañana puede definir la gobernabilidad de un municipio entero. Y eso recién empieza.