Hay una pregunta que muchos bonaerenses se hacen, pero pocos logran responder del todo: ¿por qué, en medio de una fuerte interna política, el gobernador decidió enviar más de $1.800 millones a dos municipios clave del conurbano? La respuesta no es solo económica. También es política, territorial y estratégica.
En un contexto de tensión en la Legislatura bonaerense y disputas dentro del peronismo, Axel Kicillof oficializó el envío de fondos internacionales a La Matanza y Quilmes. El dinero proviene de organismos internacionales y será destinado a obras de seguridad y servicios socioambientales. No es un dato menor: se trata de distritos con alto peso político y social.
Los fondos internacionales son recursos otorgados por organismos de crédito para financiar proyectos específicos. En este caso, el objetivo es reforzar la presencia del Estado en zonas con necesidades urgentes, sin desviar el dinero a otros fines. La resolución fue publicada en el Boletín Oficial y deja en claro el destino de cada peso.
El distrito gobernado por Fernando Espinoza recibirá más de $1.300 millones. El dinero será utilizado para construir nuevas dependencias policiales y un centro de seguridad ciudadana. En La Matanza, la inseguridad es una de las principales preocupaciones de los vecinos, y estas obras buscan dar una respuesta concreta.
Además, el municipio es clave dentro del mapa político bonaerense. Es el más poblado de la provincia y un bastión histórico del peronismo. Fortalecer la gestión allí también implica fortalecer la gobernabilidad.
Quilmes recibirá más de $400 millones para implementar un servicio socioambiental de recolección diferenciada en Villa Itatí. Se trata de uno de los barrios más postergados del distrito, con problemas estructurales que llevan décadas sin resolverse.
El proyecto apunta a mejorar las condiciones de vida y el entorno urbano, con impacto directo en la salud y el ambiente. Aunque el monto es menor, el valor simbólico es alto: poner el foco en un barrio históricamente olvidado.
El envío de fondos internacionales no ocurre en el vacío. En plena interna del peronismo, Axel Kicillof eligió beneficiar a dos distritos gobernados por dirigentes de peso. Por un lado, Fernando Espinoza, referente del PJ tradicional. Por otro, un municipio alineado con sectores de La Cámpora.
El mensaje es claro: mostrar gestión, sostener equilibrios internos y reforzar presencia en el conurbano. En tiempos de conflicto político, la obra pública vuelve a ser una herramienta central.
Más allá de la interna, las inversiones impactan directamente en la vida cotidiana. Seguridad en La Matanza y servicios básicos en Quilmes no son promesas: son obras con fondos asignados. Y eso, para muchos vecinos, es lo que realmente importa.