Arranca el 2026 y, puertas adentro del peronismo bonaerense, nadie dice todo lo que piensa. Hay silencio, reuniones chicas y llamados cruzados. Pero abajo de esa calma se mueve algo más grande. La pregunta que recorre la PBA es simple y directa: ¿el PJ va a una elección interna con choque de listas o logra una unidad de último momento?
Después de un cierre de año cargado de tensiones, el PJ bonaerense atraviesa lo que muchos describen como el “ojo de la tormenta”. No hay gritos públicos, pero sí una interna que sigue abierta y sin acuerdo a la vista. “Está picado”, resumió sin vueltas un consejero seccional. Y agregó una frase que explica todo: “Hay algunos que quieren ir a la guerra y otros que empujamos la unidad”.
Hoy, a dos meses de las elecciones internas previstas para el 15 de marzo, no hay pacto cerrado. Lo que sí hay son posiciones claras. Los intendentes alineados con Axel Kicillof quieren que haya comicios. Consideran que el Movimiento Derecho al Futuro no tiene el peso que reclama y entienden que esta es la oportunidad para que el gobernador empiece a jugar fuerte en el tablero nacional rumbo a 2027.
Pero el objetivo del kicillofismo no es solo consolidar liderazgo. También busca correr a Máximo Kirchner del control del partido en la provincia. La jugada incluye un nombre propio: Verónica Magario. Para ese sector, la vicegobernadora representa un recambio necesario en la conducción del PJ bonaerense.
Del otro lado, La Cámpora no muestra señales de rendición. No quiere ceder el mando, aunque acepta sentarse a negociar una lista de unidad. En ese esquema aparece Federico Otermín, intendente de Lomas de Zamora, un dirigente con buen vínculo con el kirchnerismo duro pero sin pertenecer formalmente a la organización que lidera Máximo Kirchner.
En paralelo a la pelea política, avanza el reloj electoral. La Junta Electoral del PJ bonaerense pidió a la Justicia Federal la revisión y depuración de los padrones de afiliados. El trámite se hará ante el juzgado a cargo de Alejo Ramos Padilla y apunta a un criterio clave: solo podrán votar los afiliados con más de 180 días de antigüedad. Es decir, quedan afuera quienes se afiliaron después del 17 de septiembre de 2025.
La medida busca evitar afiliaciones de último momento para inclinar la balanza. El pedido fue impulsado por Leonardo Nardini, intendente de Malvinas Argentinas y presidente de una Junta Electoral con mayoría del kirchnerismo duro.
El cronograma ya está en marcha. Primero se exhiben los padrones, luego vienen las tachas y observaciones. El 3 de febrero vence el plazo para presentar avales y el 8 será el día clave: ahí se sabrá si hay una sola lista o si la interna estalla sin red.
Después vendrán impugnaciones, aprobación de boletas y definiciones formales. Todo desemboca el 15 de marzo. Una fecha que no solo ordena al peronismo en la PBA, sino que puede empezar a marcar el rumbo del peronismo nacional. La calma sigue. La tormenta, también.