miércoles 14 de enero de 2026 - Edición Nº4955

Nacionales | 14 ene 2026

Crece la tensión entre el PRO y el socialismo dentro de Unidos para Cambiar Santa Fe

10:00 |Algo se quebró dentro del oficialismo santafesino. No fue una votación, ni una elección, ni una pelea pública. Fue un tema externo


Algo se quebró dentro del oficialismo santafesino. No fue una votación, ni una elección, ni una pelea pública. Fue un tema externo el que dejó al descubierto una interna que venía latente y que ahora empieza a incomodar a todos. ¿Hasta dónde puede estirarse la convivencia dentro de Unidos para Cambiar en Santa Fe?

La coalición que gobierna la provincia se sostiene sobre un acuerdo tácito: no llevar las discusiones nacionales al plano local y evitar cruces que dañen la gestión. Ese “pacto de no agresión” permitió que convivan radicales, socialistas, macristas, sectores progresistas y espacios ligados al PRO, con un punto en común claro: el antiperonismo. Pero ese equilibrio empezó a mostrar grietas.

El detonante fue la situación en Venezuela. El Partido Socialista emitió un duro pronunciamiento contra lo que definió como la “extracción” del presidente Nicolás Maduro, a la que interpretó como una acción de Estados Unidos contra la soberanía venezolana. El comunicado, firmado por figuras históricas como Mónica Fein, generó un rechazo inmediato del PRO santafesino.

Uno de los más críticos fue Cristian Cunha, ex presidente del partido, quien aseguró que cuestionar lo que ocurre en Venezuela es “ser funcional a una de las dictaduras más violentas de la región”. El cruce dejó expuesta una diferencia ideológica profunda, que va mucho más allá de un posteo en redes.

En números, el socialismo es el socio con mayor peso en la gestión: controla 14 de las 28 bancas oficialistas en Diputados y dos ministerios clave, Medio Ambiente y Cultura. El PRO, en cambio, cuenta con tres diputados, el Ministerio de Trabajo y la vicegobernación, que quedó vacante tras la salida de Gisela Scaglia al Congreso nacional.

Puertas adentro, en el macrismo admiten la desigualdad. Reconocen que el socialismo tiene más cuadros técnicos y experiencia de gestión tras 12 años en la provincia y tres décadas en Rosario. “Ellos negocian como partido, en bloque. Nosotros no”, repiten en voz baja.

Las tensiones no son nuevas. La reforma constitucional ya había dejado heridas. Hubo fuertes cruces por la Caja de Jubilaciones, la relación entre Estado e Iglesia y el modelo productivo. El socialismo impulsó una Constitución laica y una mirada más ambientalista, mientras que el PRO defendió el rol del sector empresario, el suelo productivo y el reconocimiento del catolicismo.

A eso se sumó la presión de pastores evangélicos y la aparición de referentes del espacio de Pichetto junto a la vicepresidenta Victoria Villarruel, un gesto que generó ruido en el progresismo. Según Cristian Hoffmann, el acercamiento buscó tender puentes con un peronismo más clásico y sindical.

Por ahora, desde el socialismo bajan el tono y remarcan que Unidos para Cambiar se construyó respetando identidades. En el PRO, en cambio, advierten que las diferencias internas existen, se acumulan y podrían condicionar la gestión de Pullaro si no se ordenan a tiempo. El equilibrio sigue en pie, pero ya no parece tan firme.

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