¿Por qué una ruta poco conocida puede cambiar el mapa turístico y productivo de Neuquén? Esa es la pregunta que hoy se hacen muchos vecinos y viajeros. La respuesta empieza a aparecer en plena cordillera, con máquinas trabajando en una de las obras viales más importantes de los últimos años.
El gobernador Rolo Figueroa puso en marcha, con fondos propios, el plan vial más ambicioso de la historia neuquina. Dentro de ese esquema, la protagonista es la Ruta 65 Neuquén, una obra clave que une Villa Traful con Villa La Angostura y que busca sumar a la primera al tradicional circuito de los Siete Lagos.
La Ruta 65 Neuquén es una ruta de montaña que conecta dos puntos estratégicos del sur provincial. Su pavimentación y ampliación permitirán unir las rutas nacionales 237 y 40, creando un eje alternativo norte-sur que complementa a la saturada Ruta 40.
Hoy, la obra ya supera el 45% de avance, en un contexto complejo: trabajos en alta montaña, clima extremo y logística difícil. Aun así, avanza como una pieza central del plan vial que impulsa Rolo Figueroa, que contempla 664 kilómetros de pavimento, más de la mitad de todo lo que la provincia desarrolló en su historia.
Todas estas obras se financian con recursos provinciales, en un escenario marcado por el retiro del Estado nacional de la obra pública. Esa situación se refleja con claridad en el deterioro de la Ruta 40, incluso en tramos turísticos como los Siete Lagos.
La paradoja es evidente: rutas provinciales secundarias hoy están en mejores condiciones que una de las arterias más transitadas del país.
Además de la Ruta 65 Neuquén, el gobierno provincial ejecuta el bypass de Añelo para desviar el tránsito pesado de Vaca Muerta, la repavimentación de la Ruta 46 hacia Villa Pehuenia y la Ruta 60, que conecta el Parque Nacional Lanín con el paso Mamuil Malal, sumando una nueva salida asfaltada hacia Chile.
Solo la pavimentación de la Ruta 65 implica una inversión superior a los 60 millones de dólares, financiados con créditos del Banco Mundial y la CAF. En esta primera etapa se pavimentan 34 kilómetros, con un avance cercano al 50%. La segunda etapa, de 24 kilómetros, está prevista para 2026.
La ministra de Infraestructura, Tanya Bertoldi, lo resumió así: “Esto permite generar desarrollo, equilibrar oportunidades entre regiones y crear condiciones reales para que las economías regionales crezcan”.
Cuando la obra esté terminada, Villa Traful dejará de ser un destino aislado y pasará a jugar en las grandes ligas del turismo patagónico. Y ahí está la verdadera respuesta a la pregunta inicial.