lunes 19 de enero de 2026 - Edición Nº4960

Nacionales | 19 ene 2026

El campo argentino frenó su actividad en noviembre por tasas altas y bajo consumo

10:00 |Algo cambió en el campo argentino y noviembre lo dejó al descubierto. Los números ya no acompañan como antes y el freno empieza a sentirse.


Algo cambió en el campo argentino y noviembre lo dejó al descubierto. Los números ya no acompañan como antes y el freno empieza a sentirse. ¿Es solo una pausa o una señal de alerta más profunda? El último informe de Coninagro ayuda a entender qué está pasando y por qué la actividad agropecuaria muestra señales claras de desaceleración.

La actividad del campo argentino cerró noviembre con un rendimiento menor al de los dos meses anteriores. El contexto no ayudó: tasas de interés altas, consumo interno en baja y un escenario económico que enfría decisiones productivas. El resultado fue un desempeño dispar, con sectores que resisten y otros que siguen en caída.

Según el relevamiento mensual de Coninagro, de las 19 variables analizadas, nueve registraron bajas interanuales. Es el peor registro del año. El dato es clave porque la comparación se hace contra noviembre de 2024, un mes donde el sector ya mostraba signos de recuperación. Eso refuerza la idea de que el freno es real y no solo estadístico.

Entre las actividades más golpeadas aparecen la soja, la carne bovina, la yerba mate y la molienda de trigo. En este informe también se sumaron caídas en el despacho de vino, la producción de biodiesel y las exportaciones agroindustriales. En este último caso, el impacto estuvo vinculado al adelanto de operaciones tras cambios temporales en los derechos de exportación.

No todo fue negativo. Once actividades lograron mantenerse en terreno positivo y ya acumulan al menos dos meses de crecimiento. Se destacan el maíz, el trigo, la lechería, las carnes aviar y porcina, los aceites y el bioetanol. También mostraron buen ritmo las ventas de carnes y lácteos, junto con las exportaciones y la importación de fertilizantes, uno de los indicadores más dinámicos.

En la producción primaria, el panorama fue mixto. La siembra de soja alcanzó el 88,3% del área proyectada, por debajo del ciclo anterior, con una estimación de 48,5 millones de toneladas. En maíz, pese a la falta de lluvias en zonas del oeste, la proyección se sostiene en 58 millones de toneladas, una mejora clara frente a la campaña pasada.

El trigo fue la sorpresa positiva. La cosecha ya cubre casi toda el área y los rindes, sobre todo en el sudeste bonaerense, superaron lo esperado. La proyección pasó de 22 a 27,1 millones de toneladas en solo un mes.

En las economías regionales, la yerba mate sigue en retroceso, con una caída acumulada del 10,3%. La lechería, en cambio, mantiene niveles altos de producción, aunque con precios al productor que corren detrás de la inflación.

El informe de Coninagro deja una foto clara: la actividad agropecuaria resiste, pero lo hace condicionada por las tasas, el bajo consumo y una macroeconomía que enfría al sector. El campo sigue en pie, pero noviembre marcó un límite que ya no se puede ignorar.

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