Hay una pregunta que empezó a circular fuerte en la política bonaerense y que todavía no tiene respuesta pública. No se discute en campaña ni aparece en los discursos, pero se habla en reuniones cerradas y despachos clave. El tema es sensible, genera ruido y puede cambiar el mapa de poder rumbo a 2027.
Los intendentes del Movimiento Derecho al Futuro ya tomaron una decisión: no esperar más. Con el calendario electoral en el horizonte, avanzan para modificar la ley que hoy prohíbe las reelecciones indefinidas en la provincia de Buenos Aires. La idea es hacerlo este año, sin dilaciones.
El planteo llegó directo al gobernador Axel Kicillof durante un encuentro en Villa Gesell. Allí, los jefes comunales dejaron en claro que la presión existe y que el tiempo juega en contra. Muchos de ellos ya superaron los dos mandatos consecutivos y, si la ley no cambia, no podrán volver a competir.
El reclamo no es menor. Gran parte del poder territorial del gobernador se sostiene en el trabajo de esos intendentes. Sin ellos en carrera, el armado político para 2027 se debilita. Por eso, aunque el tema tenga mala imagen pública, el debate avanza igual.
“Esto ya está hablado entre nosotros, ahora falta ver cómo se implementa”, reconoció uno de los intendentes presentes. El problema no es solo el proyecto, sino los votos. Para aprobarlo se necesita mayoría en la Legislatura bonaerense, y ahí el escenario es complejo.
La oposición está partida. En el PRO hay posturas a favor y en contra. En La Libertad Avanza el rechazo es total. En el radicalismo, el discurso público critica el debate, pero la realidad muestra otra cosa: dos de cada tres intendentes radicales necesitan la reelección para seguir gobernando.
El jefe del bloque UCR-Cambio Federal, Diego Garciarena, fue claro al marcar que hay problemas más urgentes en la provincia. Sin embargo, puertas adentro, muchos saben que sin reelección el mapa municipal cambia por completo.
Pero la principal dificultad no está afuera, sino adentro del propio oficialismo. La Cámpora ya dio señales de que no acompaña la iniciativa. Tiene lógica: controla una parte importante de los distritos y no ve beneficios claros en habilitar la continuidad de intendentes que no le responden.
A eso se suman intendentes aliados y sectores del Frente Renovador que tampoco apoyan. Para avanzar, el MDF deberá negociar fino y ceder en otros frentes.
En este tablero, Kicillof tiene una carta clave: el desdoblamiento electoral. Ya lo usó antes y sabe que es una herramienta de poder. Si quiere consolidarse como figura nacional de la oposición en 2027, necesita un territorio activo y comprometido.
Y la experiencia reciente es clara: cuando los intendentes no juegan, el resultado se siente. Por eso, detrás del debate sobre las reelecciones indefinidas, lo que se discute es algo más profundo: quién controla el poder real en la provincia y con qué reglas se llega a la próxima elección.