Arrancó sin anuncios rimbombantes ni actos masivos, pero el movimiento no pasó desapercibido. En las últimas horas, un municipio clave del interior bonaerense quedó en manos de un nuevo jefe comunal. No es una elección, no es una renuncia, pero sí una señal política que vale la pena entender hasta el final.
El municipio de Saladillo tiene nuevo intendente interino. Se trata de Alejandro Armendáriz, dirigente de la UCR, que asumió el mando local de manera temporal tras la salida por vacaciones del intendente José Luis Salomón.
El traspaso se concretó en un acto sencillo dentro del despacho municipal. Allí se formalizó que Armendáriz ocupará el Ejecutivo local durante dos semanas, hasta el regreso de Salomón, una figura con fuerte peso político en la ciudad y en la región.
Alejandro Armendáriz es el primer concejal electo en las elecciones de 2023. Según marca la normativa, le corresponde asumir la intendencia de manera interina cuando el jefe comunal se ausenta.
Pero su nombre no es uno más en la política bonaerense. Es hijo del exgobernador Alejandro Armendáriz, quien gobernó la PBA entre 1983 y 1987 y fue el primer mandatario provincial tras la última dictadura militar. Esa historia familiar lo ubica dentro de una tradición política muy ligada al radicalismo.
Saladillo es uno de los municipios donde la UCR mantiene una estructura sólida y continuidad de gestión. José Luis Salomón es hoy el principal referente del radicalismo local, con proyección regional dentro de la séptima sección electoral.
La llegada de Armendáriz al Ejecutivo, aunque sea por un período corto, refuerza esa línea de continuidad política y administrativa. No hay cambios de rumbo ni decisiones de fondo previstas durante su interinato.
Armendáriz está casado con la diputada bonaerense Alejandra Lordén, actual vicepresidenta de la Cámara de Diputados de la PBA y representante de la séptima sección electoral. Lordén tiene mandato hasta 2027 y en los últimos meses dejó abierta la puerta a una posible candidatura para gobernar Saladillo.
“Ser intendenta de Saladillo es algo que estoy pensando”, señaló en declaraciones recientes, aclarando que la decisión dependerá tanto del partido como del acompañamiento de la comunidad.
Por ahora, el mensaje es claro: la gestión sigue su curso y el radicalismo mantiene el control del municipio. Pero el recambio temporal también deja ver nombres, recorridos y posibles escenarios a futuro.
Lo que hoy es una suplencia administrativa, mañana puede convertirse en una pieza más dentro del tablero político local. Y en Saladillo, eso nunca pasa desapercibido.