martes 03 de febrero de 2026 - Edición Nº4975

Nacionales | 27 ene 2026

Polémica por el padrón del PJ bonaerense

¿El padrón es real o es una operación? Esa fue la pregunta que empezó a correr fuerte en las últimas horas del miércoles y que todavía sacude al peronismo bonaerense.


¿El padrón es real o es una operación? Esa fue la pregunta que empezó a correr fuerte en las últimas horas del miércoles y que todavía sacude al peronismo bonaerense. Lo que parecía un simple archivo terminó encendiendo una interna que nadie quiere llevar a las urnas.

En redes sociales y grupos de WhatsApp comenzó a circular un padrón de afiliados del PJ bonaerense con 15.097 páginas de nombres. La difusión fue casi inmediata y cayó como una bomba en la Junta Electoral, que horas antes había tenido una reunión por Zoom marcada por cruces y reproches. El foco del conflicto: La Matanza.

Cuando periodistas de La Plata hicieron trascender el archivo, los integrantes de la Junta vinculados a La Cámpora lo leyeron como una provocación del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio interno que responde a Axel Kicillof. Para ese sector, no fue un error ni una filtración ingenua, sino una señal política para tensar la interna.

Los nombres que reaccionaron no fueron menores: Facundo Tignanelli, Leo Nardini, Marina Moretti, Adrián Santarelli, Juan Pablo De Jesús, Rosana Sotelo y Carolina Correge cuestionaron con dureza a sus pares axelistas. El clima se volvió espeso y el conflicto escaló rápido. Este jueves, la Junta Electoral hizo una presentación judicial para desconocer formalmente tanto ese padrón como un link falso que también empezó a circular.

Desde La Cámpora fueron claros: el padrón es apócrifo. “No sabemos de dónde salió”, repiten. Según el cronograma acordado, el partido tiene una ventana de seis días —que comenzó este jueves— para exhibir los padrones oficiales de afiliados. Cualquier listado que circule fuera de ese marco no tiene validez.

El trasfondo del conflicto está en una regla que todas las partes habían aceptado: se pueden incorporar nuevas fichas de afiliación, pero con un tope del 5% por distrito, para evitar desequilibrios. El problema surgió cuando La Cámpora detectó que en La Matanza había 46 afiliados más de lo permitido. Ese dato desató el enojo y reavivó tensiones con Verónica Magario.

Magario es hoy la principal carta de Kicillof para presidir el PJ bonaerense. Se muestra activa, recorre la provincia y mantiene reuniones políticas constantes. Desde noviembre viene tejiendo acuerdos y buscando consensos, aunque su jugada genera resistencias internas.

En este escenario, el padrón se vuelve una pieza clave solo si hay interna, algo que casi nadie quiere. Todos coinciden en que una elección partidaria abierta tendría un alto costo político. En La Cámpora lo saben: perder el partido en una interna sería un golpe durísimo para Cristina Kirchner y el espacio que conduce Máximo Kirchner.

Por eso, mientras el padrón circula y se discute, la verdadera pelea sigue siendo otra: quién ordena el peronismo bonaerense sin romper la unidad. Y esa respuesta, por ahora, sigue abierta.

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