¿Se viene un choque dentro de la CGT que podría cambiar el mapa sindical argentino? Todo empezó cuando Jorge Sola encaró al líder de la UOM, Abel Furlán, a la salida de una reunión con otros dirigentes de la CGT y le dijo: "Hacé lo que quieras, pero no me vengas a correr por izquierda". Esa frase encendió alarmas dentro del sindicalismo.
El enojo de Sola, secretario general del Sindicato del Seguro, se dio después de que Furlán agitara públicamente la idea de un paro antes de que el gobierno de Javier Milei avance con su reforma laboral. Desde la cúpula de la CGT, aseguraron que lo de Furlán fue “inorgánico e inconducente”, en medio de negociaciones que mantiene el ministro del Interior, Diego Santilli, con gobernadores peronistas para buscar apoyo político.
El propio Furlán se había quejado de la predisposición de los gobernadores a negociar con la Casa Rosada. En AM750, cuestionó: "¿Por qué se arrogan la centralidad en esta discusión? ¿Están negociando los derechos de los trabajadores para perderlos a cambio de obras públicas?". Sus declaraciones generaron malestar en Azopardo y adelantaron un consejo directivo de la CGT a principios de febrero para decidir posibles medidas de fuerza: paro, movilización, algo se viene.
Mientras tanto, Jorge Sola, junto a Cristian Jerónimo y Octavio Argüello, celebraron el encuentro que organizó Luis Barrionuevo en Mar del Plata con 500 dirigentes. Allí, además de compartir un asado, se debatió sobre la reforma laboral y la economía: el exbanquero Martín Redrado recomendó más que una reforma laboral, una reforma tributaria. El documento final del encuentro, titulado "Defender el trabajo hoy para tener un futuro mañana", dejó claros los puntos de la CGT: rechazo a la reforma laboral regresiva, defensa del trabajo digno, protección de la industria nacional, paritarias libres, recomposición de jubilaciones y un plan sindical contra la precarización.
La tensión interna no frena la estrategia de los gremialistas para bloquear el proyecto de Milei. Jerónimo, del Sindicato del Vidrio, aseguró que aunque el peronismo cuenta con 28 legisladores propios en el Senado, necesitan sumar voluntades para frenar los artículos más críticos. Incluso, reconoció que el proyecto despierta rechazo hasta entre empresarios de la CAME, CAC y ADIMRA, ya que solo beneficiaría a grandes compañías.
Con la UOM, la CGT, Abel Furlán y Jorge Sola en el centro de esta disputa, el sindicalismo argentino encara semanas de definición. La pregunta que queda abierta es cómo se articulará la unidad interna frente a la reforma laboral y qué medidas tomarán los dirigentes para defender los derechos de los trabajadores sin fracturar la central sindical.