Maximiliano Pullaro y Martín Llaryora sorprendieron a todos en el Festival de Cosquín. Lo que parecía un encuentro más entre gobernadores terminó dejando en evidencia que el proyecto Provincias Unidas y la estrategia coordinada todavía no están enterradas, aunque esperan ver cómo termina la contienda con Javier Milei para definirse del todo.
Antes del festival, los gobernadores tuvieron un mano a mano clave. Ajustaron detalles sobre cómo enfrentar la discusión por la reforma laboral que arrancará en el Senado, aunque la parada más complicada estará en Diputados. Se da por seguro que Milei conseguirá los votos necesarios en general, por lo que la pelea se centrará en los puntos más finos de la ley. Por ahora, Llaryora opta por dar libertad de acción a sus diputados, mientras Maximiliano Pullaro toma nota de cada decisión.
La recepción en Cosquín no fue casual. Los recibió el intendente peronista Raúl Cardinali, quien lanzó un mensaje directo: "Cosquín no es territorio amigable para quienes van en contra de la cultura". Un guiño crítico hacia Milei, que días atrás había causado furor en Jesús María. A diferencia de aquel festival, esta vez el Gobierno nacional no puso un peso y la TV Pública no transmitirá el evento: "Cosquín no es neutral", enfatizó Cardinali.
El respaldo local también se dejó sentir en Leones. El intendente kirchnerista Fabián Francioni dejó claro que no participaría de la Fiesta Nacional del Trigo si asistiera Milei. "No me interesa estar con un personaje de estas características", aseguró, reafirmando su fuerte base política en la región pese a sus vínculos con Cristina Fernández.
Entre selfies y saludos con el público, Pullaro y Llaryora recorrieron el festival. El cordobés recordó los momentos difíciles cuando los festivales populares fueron cuestionados por Milei: "Los festivales son parte de nuestra tradición, potencian el turismo y generan trabajo", subrayó. La presencia de ambos gobernadores, lejos de ser un simple gesto amistoso, marcó que siguen activos en la estrategia política de cara a las próximas decisiones nacionales.
Desde el Gobierno cordobés intentan minimizar la foto de ambos: "Es la visita de un gobernador amigo", dicen. Sin embargo, la gira conjunta a Cosquín refleja que la coordinación política todavía tiene peso. Cuando Milei visitó Jesús María, pidió expresamente no ser recibido por Llaryora, lo que muestra que los gestos importan.
Por ahora, ninguno de los dos gobernadores fue convocado por Diego Santilli a discutir la letra chica de la reforma laboral y su impacto en la coparticipación, pero la foto en Cosquín deja una señal clara: la estrategia de Provincias Unidas sigue viva, aunque en reconfiguración. Y mientras los festivales sigan siendo un punto de encuentro cultural, la política seguirá encontrando formas de mostrarse, incluso en medio de la música y el folklore.