martes 03 de febrero de 2026 - Edición Nº4975

Nacionales | 28 ene 2026

Qué pasó con el gasoducto Río Negro y la pelea de Techint y YPF

¿Sabés por qué la reciente licitación del gasoducto Río Negro sacudió al mundo de la energía en Argentina?


¿Sabés por qué la reciente licitación del gasoducto Río Negro sacudió al mundo de la energía en Argentina? Lo que parecía un trámite más terminó mostrando cómo se juega la influencia entre empresas locales y el Estado.

Techint, el gigante de Paolo Rocca, perdió la licitación privada del gasoducto pese a su historial de obras con apoyo estatal, como el oleoducto Vaca Muerta Sur. La derrota fue notable: su propuesta era un 40% más cara que la que finalmente ganó, la empresa india Welspun. El ministro Federico Sturzenegger lo dejó claro: “Caños más caros implican menos inversión y menos empleo”.

El conflicto muestra un patrón. Techint gana cuando el Estado o empresas estatales como YPF están en la otra punta, directa o indirectamente, como pasó con el Vaca Muerta Sur, adjudicado por Horacio Marin, ex empleado de Rocca y presidente de YPF. Pero cuando tiene que competir libremente, la empresa pierde. Esto quedó en evidencia en Río Negro.

Tras la derrota, Marin intentó dar privilegios a Techint, como permitirle igualar la mejor oferta o presentar otra propuesta fuera de plazo. Sin embargo, los socios privados del proyecto rechazaron la maniobra. Sturzenegger enfatizó que cambiar contratistas después de la licitación rompe la credibilidad: nadie querría competir si después le birlan la oferta. El resultado sería más caro, menos inversión y menos empleo.

La historia se repite pero al revés en el Vaca Muerta Sur. A fines de 2024, Horacio Marin, entonces en YPF, adjudicó la obra a Techint en medio de controversias. La competidora estadounidense Pumpco, subsidiaria de Mastec, había ofrecido un precio 10% más bajo, pero fue dejada de lado. El proyecto, con un costo total de USD 2.528 millones, avanzó sin objeciones del Gobierno, a pesar de que se trataba de un programa dentro del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).

Horas después de la derrota en Río Negro, Marin volvió a destacar el Vaca Muerta Sur en redes sociales, como un gesto de respaldo a su ex jefe Paolo Rocca y para equilibrar la narrativa tras el duro golpe de la licitación privada. El sector energético leyó el mensaje como un intento de mantener el statu quo frente a la hegemonía local de Techint.

El caso muestra algo claro para quien quiere entender la energía argentina: las obras más estratégicas no siempre se definen por precio, sino por influencia y relaciones. La derrota de Techint en Río Negro evidencia que competir con reglas claras y privadas puede ser tan desafiante como navegar los privilegios que la política y el Estado otorgan a los grandes grupos.

Si querés entender cómo seguirá esta historia y qué significa para futuras licitaciones energéticas, prestá atención: lo que pasa en Río Negro podría marcar un precedente que redefina cómo se adjudican los proyectos de infraestructura en Argentina.

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