Algo pasó en Cosquín que dejó una imagen que muchos todavía no pueden creer. Un reclamo básico, una respuesta inesperada y un video que lo mostró todo. Pero lo más grave no fue la frase, sino lo que dejó al descubierto sobre una gestión que no responde cuando más se la necesita.
Durante un acto público, un grupo de vecinos del barrio San José Obrero se acercó para pedir explicaciones por la falta de agua, un servicio esencial que venían reclamando desde hacía días. La reacción del intendente Raúl Cardinali no fue una solución ni un anuncio, sino una agresión verbal directa que quedó registrada en video y se viralizó en pocas horas.
“Si tienen agua… cerrá el pico”, se escucha decir al jefe comunal. La frase cayó como una bomba entre quienes estaban presentes y entre los vecinos que después vieron las imágenes. El reclamo no era político ni partidario: era concreto, básico y urgente. Familias enteras sin acceso regular al agua potable.
El episodio expuso un problema más profundo que va más allá de una mala respuesta. En Cosquín, los reclamos por servicios básicos se acumulan. Calles deterioradas, falta de mantenimiento y un sistema de agua que no logra garantizar algo tan elemental como abrir la canilla y que salga agua.
Lejos de dar explicaciones tras lo ocurrido, desde el municipio no hubo comunicados oficiales ni pedidos de disculpas. Tampoco se informaron plazos ni soluciones técnicas para normalizar el suministro en el barrio afectado. El silencio oficial aumentó el malestar y la sensación de abandono.
Mientras tanto, el video seguía circulando. No solo mostraba una frase desafortunada, sino el cansancio de los vecinos frente a una gestión que no escucha. La escena dejó en evidencia una forma de gobernar donde el reclamo ciudadano es visto como una molestia y no como una obligación a resolver.
El contraste se volvió más fuerte al recordarse declaraciones recientes del propio Raúl Cardinali, quien había expresado su rechazo a recibir al presidente Javier Milei si visitaba el Festival Nacional de Cosquín. Para muchos vecinos, ese posicionamiento político chocó de frente con la falta de respuestas en la gestión diaria.
En el barrio San José Obrero la situación sigue igual. Los vecinos continúan esperando una solución concreta para recuperar el servicio de agua de forma regular. No piden privilegios ni discursos, solo respuestas claras y obras que funcionen.