Algo se está rompiendo en el corazón productivo de Córdoba. Los números lo confirman, pero el impacto real se siente en la calle: persianas que bajan, avisos de “se vende” y menos trabajo privado. La pregunta que muchos se hacen es simple y urgente: ¿qué está pasando con el empleo privado en Córdoba y por qué se están perdiendo tantos puestos?
Córdoba y el deterioro del empleo privado
La matriz productiva de Córdoba, históricamente sostenida por el empleo privado formal, atraviesa uno de sus momentos más delicados. Entre septiembre de 2023 y septiembre de 2025, la provincia perdió más de 11 mil puestos de trabajo asalariados privados registrados. No es un dato aislado ni coyuntural: es una tendencia que preocupa.
En septiembre de 2025, había 520.600 trabajadores privados formales. Eso significa 1.400 menos que en agosto del mismo año. Si la comparación se hace con septiembre de 2024, la baja parece menor: solo 100 puestos. Pero cuando el análisis se amplía a dos años, el golpe aparece con claridad: 11.200 empleos privados menos.
Menos empresas, menos trabajo
El problema no se limita a los trabajadores. También se está achicando el universo empresario. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, entre octubre de 2023 y octubre de 2025 desaparecieron 3.746 empresas en la provincia. Es una caída del 7,7% del total de empleadores, que hoy ronda los 48.700.
Traducido en términos simples: en Córdoba cierran, en promedio, cinco empresas por día. Aunque los registros incluyen organismos públicos, la crisis golpea casi exclusivamente al sector privado. La idea de “Córdoba, corazón productivo del país” empieza a quedar en discusión.
Las más golpeadas: las pequeñas
La sangría es más fuerte en las micro y pequeñas empresas, las de hasta diez trabajadores. Son el núcleo histórico del empleo cordobés. Muchas cerraron definitivamente. Otras siguen abiertas, pero pasaron a la informalidad, expulsando empleo registrado y deteriorando la calidad del trabajo.
El resultado es un mercado laboral estancado, con más informalidad, menor productividad y salarios que no alcanzan. Un combo que pega de lleno en una provincia que siempre se apoyó en la iniciativa privada y en un Estado con empleo público relativamente bajo.
El contexto nacional también pesa
A nivel país, el panorama refuerza el diagnóstico. En los últimos diez años, el empleo privado formal perdió 71 mil puestos, mientras que el empleo público creció en más de 316 mil. En paralelo, explotó el “mundo monotributo”: casi 700 mil nuevos inscriptos, muchas veces como salida precaria ante la falta de trabajo asalariado.
En ese escenario, Córdoba logró amortiguar mejor el golpe. Entre fines de 2023 y octubre de 2025, el empleo privado cayó 3,04% a nivel nacional y 2,07% en la provincia. Eso la ubica entre las siete con menor destrucción de empleos privados.
El límite de la resistencia
Desde el Gobierno provincial explican esta diferencia por las políticas activas de empleo, como los programas PPP y Empleo +26. Entre 2024 y 2025, generaron 6.200 puestos directos y facilitaron la inserción laboral de más de 23 mil personas.
Sin ese apoyo, estiman fuentes oficiales, la caída habría sido mucho mayor: unos 17.200 empleos privados perdidos.
La paradoja cordobesa queda expuesta. Resiste mejor que otras provincias, pero no logra escapar al deterioro de fondo. Menos empresas, menos trabajo y una matriz productiva cada vez más frágil ponen en jaque el modelo económico provincial. Y la pregunta inicial sigue abierta.
