martes 03 de febrero de 2026 - Edición Nº4975

Nacionales | 30 ene 2026

La caída de Los Iñakis preocupa al Gobierno por el impacto en la difusión de Milei en redes

Hay algo que el Gobierno no dice en voz alta, pero que hoy lo desvela. No es una ley, ni un decreto, ni una interna política.


Hay algo que el Gobierno no dice en voz alta, pero que hoy lo desvela. No es una ley, ni un decreto, ni una interna política. Es otra cosa. Más simple, más moderna y mucho más visible: quién maneja el contenido que ve más de un millón de personas todos los días. Y ahí aparece el problema que vuelve a incomodar a Javier Milei.

En la Casa de Gobierno crece la preocupación por la nueva caída en desgracia de Los Iñakis, la pareja de influencers que durante meses funcionó como usina clave de difusión presidencial en redes sociales. Su silencio digital no es casual y tiene impacto directo en la estrategia comunicacional del oficialismo.


Qué pasó con Los Iñakis y por qué importa


Eugenia Rolón e Iñaki Gutiérrez forman parte del círculo chico del dispositivo digital libertario. No son funcionarios tradicionales, pero su cercanía con Milei les dio un rol central: generar, filtrar y amplificar contenido del Presidente en Instagram.

Entre ambos superan el millón de seguidores. En términos simples: lo que ellos suben, se ve. Y mucho. Por eso, cada vez que desaparecen de escena, el Gobierno pierde alcance, reproducciones y control del mensaje.

El antecedente no es nuevo. A comienzos de 2024, la pareja quedó en el centro de la polémica tras publicar una selfie de fin de año desde la cuenta oficial de la Casa Rosada. El episodio terminó con perfil bajo, enojo interno y meses de ostracismo.


El regreso, el privilegio y el nuevo choque


Con el correr del tiempo, Iñaki Gutiérrez, por su relación personal con el Presidente —al punto de alojarse en Olivos—, recuperó protagonismo. Junto a Rolón, volvieron a tener acceso directo a la intimidad presidencial y a contenido exclusivo que alimentaba sus redes a diario.

Pero el ciclo volvió a romperse. En enero, Eugenia Rolón fue demorada tras chocar contra un poste en Mar de Ajó. El test de alcoholemia marcó 1,89 y la provincia le prohibió tramitar el registro de conducir, que no tenía. El hecho activó otra retirada silenciosa.

Desde entonces, Los Iñakis desaparecieron de redes.


El efecto colateral que inquieta a Milei


El problema no es solo la imagen. Es la difusión. Milei ha reconocido públicamente que presta especial atención a las visualizaciones de sus videos. Y hoy esos números ya no son los mismos.

Sin Los Iñakis, el contenido presidencial pierde potencia. Por eso, Karina Milei empezó a buscar reemplazos. La primera prueba fue una reunión con 15 influencers afines para armar un “ejército digital”. Pero el resultado fue flojo: juntos no alcanzan ni el 10% del impacto que generaba la pareja desplazada.

En el Gobierno creen que el silencio es temporal. Que cuando baje la espuma, pueden volver. Mientras tanto, el vacío se siente. Porque en la era de las redes, un millón de seguidores no es un detalle: es poder. Y hoy, ese poder está en pausa.

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