¿Por qué el axelismo salió a jugar fuerte justo en Lanús, un territorio gobernado por La Cámpora? La pregunta empezó a circular en la militancia y todavía no tiene una respuesta cerrada. Pero el movimiento no pasó desapercibido y abre una interna que puede cambiar el tablero del peronismo bonaerense.
En los últimos días, el Movimiento Derecho al Futuro desplegó un operativo visible para juntar avales en Lanús, con al menos 15 puntos habilitados para que afiliados al PJ firmen de cara a la posible interna partidaria. El dato llamó la atención no tanto por la necesidad real de avales —que es baja y fácil de cubrir— sino por el lugar elegido y la forma.
Lanús está gobernado por el camporista Julián Álvarez, y hasta ahora no se había visto un desafío territorial tan explícito del axelismo en un distrito controlado por La Cámpora. Por eso, dentro del peronismo, muchos leyeron la jugada más como un mensaje político que como un trámite administrativo.
La tensión no aparece de la nada. Semanas atrás, Juan Grabois había cuestionado con dureza la gestión de Álvarez, una crítica que en sectores camporistas interpretaron como coordinada con el gobernador Axel Kicillof. Aunque no hay confirmaciones, el clima interno empezó a cargarse.
El trasfondo es la conducción del PJ bonaerense. A pocos días de definir si habrá interna o lista de unidad, el axelismo parece decidido a no quedarse quieto. La reunión en Villa Gesell, donde Kicillof planteó que quien presida el PJ provincial debe estar alineado con el gobernador, funcionó como señal de largada. Desde ahí, comenzaron los movimientos para juntar avales y armar borradores de listas en varios distritos.
En Lanús, el operativo estuvo encabezado por Ezequiel Berrueco, funcionario del Ministerio de Trabajo bonaerense. La acción rompió un acuerdo tácito que circulaba dentro del peronismo: que cada espacio ordene el partido en los distritos que gobierna. Ese consenso hoy parece en crisis.
Desde el axelismo aseguran que se trata de una jugada preventiva. Tener avales y listas listas les permitiría reaccionar rápido si fracasan las negociaciones. También les da más peso en una eventual unidad. No descartan ningún escenario.
Mientras tanto, la Junta Electoral del PJ postergó una reunión clave por diferencias en la carga de afiliaciones. El kirchnerismo, por ahora, eligió el silencio. La única voz fue la de la diputada Teresa García, cercana a Cristina Fernández de Kirchner, quien cuestionó el apuro del Movimiento Derecho al Futuro y negó que haya una orden para armar listas propias.