¿Por qué se llevaron los caballos antes del allanamiento? Esa es la pregunta que empezó a circular en Pilar y en el mundo del fútbol cuando, en cuestión de horas, un camión retiró 14 animales de un haras ligado al tesorero de la AFA. El movimiento fue rápido, silencioso y justo a tiempo. Lo que vino después abrió más dudas que certezas.
El foco de la historia está puesto en los caballos Pablo Toviggino AFA, una escena clave dentro de una investigación judicial que avanza sobre una lujosa propiedad en Villa Rosa, Pilar, atribuida a Pablo Toviggino, aunque él niega ser el dueño.
Según publicó Clarín, antes de que la Justicia Federal allanara la finca, un camión ingresó al predio y retiró los 14 caballos que estaban en el haras. El traslado se hizo hacia un complejo inmobiliario con stud llamado Las Casuarinas. La idea, siempre según las fuentes, era llevarlos luego a una casona de ocho hectáreas en Ezeiza.
Esa propiedad pertenece a Alejandro Granados, ex intendente de ese distrito, y fue el centro de una negociación que generó fuerte ruido político. De acuerdo a la versión periodística, Pablo Toviggino habría acordado comprarla en efectivo por 3 millones de dólares. Sin embargo, la operación nunca terminó de cerrarse.
En Ezeiza aseguran que a Alejandro Granados no le gustó nada el revuelo que se armó alrededor del escándalo de la AFA. El ruido mediático y judicial habría sido clave para dar marcha atrás. “Lo primero que quería era dejar los caballos”, confió una fuente citada por Clarín. Tras hablarlo con su familia, Granados decidió frenar la venta.
Otras fuentes, citadas por LPO, sostienen lo contrario: que la operación se cerró en efectivo. Pero desde el entorno del ex intendente lo niegan de plano y aseguran que “Alejandro sigue viviendo en su casa”.
El episodio de los caballos no es un detalle menor. La mansión de Pilar es una propiedad de más de 105 mil metros cuadrados, con helipuerto, haras, galpón para autos, cancha de pádel y caminos internos. Aunque está a nombre de Luciano Pantano y su madre, Ana Lucía Conte, la Justicia sostiene que ninguno tiene capacidad económica para haberla comprado.
Pantano es monotributista con deudas y Conte cobra un plan social. Para los investigadores, habrían prestado sus nombres. La causa avanza y las pruebas se acumulan.
Mientras tanto, los caballos ya no están donde estaban. Y ese movimiento, hecho a contrarreloj, sigue siendo la pieza que muchos miran para entender qué pasó realmente antes del allanamiento.