¿Por qué el presupuesto de Mar del Plata sigue trabado y qué está en juego para el gobierno local? Esa es la pregunta que hoy se hacen muchos vecinos. La respuesta no es simple, pero empieza a aclararse cuando se mira lo que pasa puertas adentro del poder municipal.
En Mar del Plata, el reemplazante de Guillermo Montenegro en la intendencia, Agustín Neme, todavía no logró aprobar su primer gran examen político. A más de un mes y medio de haber asumido como intendente interino, el Ejecutivo local aún no presentó ni el Presupuesto ni las ordenanzas Fiscal e Impositiva, dos herramientas básicas para gobernar.
Tras varias postergaciones, ahora se espera que los proyectos lleguen este viernes al Concejo Deliberante. Según fuentes legislativas, la última demora no fue casual: estuvo ligada a la visita de Javier Milei a la ciudad. Exponer tensiones internas justo en ese contexto aparece como un riesgo político que nadie quiere asumir.
El problema de fondo es claro. Hoy existen diferencias entre lo que proyecta el Ejecutivo de Agustín Neme y lo que estarían dispuestos a votar los cuatro concejales de La Libertad Avanza, cuyos votos son clave para aprobar el paquete económico. Sin ese respaldo, el interinato arranca debilitado.
En el Concejo hay disposición a tratar el Presupuesto durante la primera quincena de enero. Sin embargo, varios ediles advierten que forzar el debate ahora podría dejar en evidencia una grieta entre el PRO y los libertarios, algo incómodo a días de la llegada del Presidente.
El punto más sensible son las tasas municipales. Desde el bloque libertario recuerdan que tienen una línea clara: no aprobar aumentos por encima de la inflación. Esa postura choca con las necesidades financieras del municipio y abre una negociación compleja.
Pero el mayor foco de conflicto es la Tasa Vial, creada durante la gestión de Guillermo Montenegro. Se trata de un cargo aplicado al combustible que se convirtió en uno de los tributos más cuestionados por el Gobierno nacional. Incluso el ministro de Economía la puso en la mira al difundir listados de municipios que la cobran, y Mar del Plata apareció como el distrito con el valor más alto.
Este escenario deja en una posición incómoda a los concejales libertarios, que hoy forman parte del esquema oficialista local. Rechazar la continuidad de la tasa implicaría golpear de lleno al interino; aprobarla, ir contra el discurso nacional.
Desde el kirchnerismo aprovecharon la tensión y presentaron un proyecto para eliminar la Tasa Vial. Argumentan que fue creada en 2024 para arreglar calles, pero que las obras no se ven. “Las calles están peor que nunca”, sostienen, y denuncian que lo recaudado se usa para pagar sueldos.
Así, el debate por el Presupuesto no es solo técnico. Es político y simbólico. Lo que se decida en el Concejo Deliberante marcará si Agustín Neme logra consolidar autoridad o si su gestión queda atrapada entre internas, números finos y una alianza que todavía no encuentra equilibrio.