martes 03 de febrero de 2026 - Edición Nº4975

Nacionales | 2 feb 2026

Oleoducto Vaca Muerta Sur

Techint quedó afuera del gasoducto de Río Negro y se reavivó la polémica por las licitaciones

¿Por qué una empresa que suele ganar grandes obras perdió una licitación clave y quedó en el centro de una polémica que incomoda al Gobierno?


¿Por qué una empresa que suele ganar grandes obras perdió una licitación clave y quedó en el centro de una polémica que incomoda al Gobierno? La respuesta no está solo en los números, sino en cómo se juega cuando el Estado está de un lado del mostrador… y cuando no.

La licitación privada del nuevo gasoducto de Río Negro dejó un dato fuerte: Techint presentó una oferta 40% más cara y quedó afuera. La obra fue adjudicada a la firma india Welspun y el resultado fue celebrado públicamente por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. Para el funcionario, el desenlace es simple y didáctico: menos costo significa más inversión, más empleo y más competitividad.

Según explicó Sturzenegger, cuando los precios son más altos, el impacto es directo. “Caños más caros es menos inversión y empleo”, resumió. En esa línea, defendió que se respeten las reglas de juego y los plazos de las licitaciones, sin privilegios para nadie. Un mensaje que muchos leyeron como una crítica directa a Horacio Marin, presidente de YPF y ex gerente de Techint.

Tras perder por precio, Marin intentó dos movimientos que generaron ruido entre los socios privados del proyecto: permitirle a Techint presentar una nueva oferta fuera de término y darle el beneficio del first refusal, es decir, la chance de igualar la mejor propuesta y quedarse con la obra. La idea fue rechazada por PAE y Pampa Energía, socios de YPF, que frenaron lo que consideraron una maniobra que dañaba la credibilidad del proceso.

Para Sturzenegger, si se cambiaba al ganador después de la licitación, el mensaje al mundo era pésimo: nadie querría competir en el futuro. Menos competencia implica precios más altos y proyectos menos rentables. Hasta ahí, una defensa cerrada del libre juego entre privados.

El problema aparece cuando se mira otro caso reciente: el Oleoducto Vaca Muerta Sur. Se trata de una obra mucho más grande, con un presupuesto de USD 2.528 millones, adjudicada a Techint en una licitación cargada de polémica. En ese proceso, la estadounidense Pumpco habría presentado una oferta 10% más barata, pero fue descartada por el consorcio liderado por YPF, encabezada por Horacio Marin.

Ahí, el Gobierno guardó silencio. A diferencia del gasoducto de Río Negro, no hubo festejos ni discursos sobre reglas claras. Incluso, el proyecto pidió ingresar al RIGI, el régimen estrella del gobierno de Javier Milei para atraer inversiones.

Horas después de la derrota de Techint en Río Negro, Marin salió a elogiar en redes la obra del Oleoducto Vaca Muerta Sur. En el sector lo interpretaron como un gesto de acercamiento hacia Paolo Rocca, líder del grupo, luego del duro mensaje de Sturzenegger.

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