La ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, confirmó que Diego Valenzuela será el primer titular de la flamante Agencia de Seguridad Migratoria, un nuevo organismo que marca un giro fuerte en la política migratoria argentina.
Aunque el nombramiento todavía espera el decreto oficial, la decisión política ya está tomada. La idea del Gobierno es clara: dejar atrás un esquema puramente administrativo y pasar a un modelo donde la migración sea parte central de la seguridad nacional.
En una entrevista radial, Monteoliva explicó que la Dirección Nacional de Migraciones fue incorporada al Ministerio de Seguridad hace unos meses, como paso previo a esta transformación. “No es casual. La política migratoria también es política de seguridad”, remarcó.
Hasta ahora, Migraciones funcionaba como una dirección enfocada en trámites: residencias, ciudadanía y controles documentales. Con la Agencia de Seguridad Migratoria, el rol se amplía.
El nuevo organismo tendrá más autonomía y capacidad operativa, con un objetivo concreto: reforzar los controles en fronteras, aeropuertos y puertos, y prevenir delitos vinculados al crimen organizado, el narcotráfico y las redes internacionales.
Según el Gobierno, el modelo anterior quedó asociado a controles laxos. El nuevo enfoque apunta a criterios de admisión más estrictos y una respuesta más rápida ante situaciones de riesgo.
Diego Valenzuela es ex intendente de Tres de Febrero y actual senador provincial. Con experiencia de gestión y peso político, su figura no es casual. En el oficialismo lo ven como el perfil adecuado para conducir una etapa de mayor confrontación con el esquema previo.
Su llegada también le da visibilidad nacional en un tema sensible para la sociedad: la seguridad. Y lo posiciona en una agenda prioritaria para el Gobierno.
La Agencia de Seguridad Migratoria será una de las tres grandes estructuras del Ministerio de Seguridad, junto a la Agencia Federal de Emergencia y el RENAR.
Desde el Gobierno explican que ya existe coordinación con la Agencia Federal de Emergencia, especialmente en situaciones críticas como incendios en distintas provincias. La lógica es la misma: organismos especializados, con capacidad de acción rápida y coordinación entre fuerzas.
Alejandra Monteoliva fue clara: los movimientos migratorios hoy están directamente ligados a la seguridad nacional. En ese marco, detalló que solo en diciembre y enero se expulsaron más de 5.300 personas por inadmisión, deportaciones o pedidos de extradición.
Además, advirtió que el crimen organizado diversificó rutas y métodos en toda América del Sur, lo que obliga a reforzar controles y cooperación regional.
La creación de la Agencia de Seguridad Migratoria marca un cambio de paradigma. Más controles, más coordinación y una mirada de seguridad integral. El nombre del titular ya está sobre la mesa. Ahora, todas las miradas están puestas en cómo funcionará en la práctica un organismo que pasa directo al centro del debate público.