¿El peronismo bonaerense está a punto de cerrar una de sus internas más duras de los últimos años? La pregunta empezó a circular con fuerza este martes, después de una reunión clave que, por primera vez en meses, puso a kirchneristas y axelistas en la misma mesa. Nada está definido, pero el movimiento puede cambiar el mapa político del PJ en la provincia.
El encuentro tuvo un objetivo claro: empezar a negociar un acuerdo que permita ordenar el Partido Justicialista bonaerense y evitar una ruptura interna. En ese escenario apareció un nombre central: Axel Kicillof. La posibilidad de que el gobernador quede al frente de la conducción del PJ volvió al centro del debate.
La reunión no fue sencilla. Hubo discusiones tensas y temas incómodos. Sin embargo, ambas partes coincidieron en algo: fue positiva. Hasta ahora no existía una mesa formal de negociación. Desde este martes, ese espacio quedó constituido y entró en estado de reunión permanente.
El método acordado fue claro y pragmático. Primero, resolver los conflictos en los distritos. Después, avanzar con la nueva conformación del Consejo del partido. Recién al final, definir la cúpula: presidencia y vicepresidencias. La lógica es simple: sin orden territorial, no hay conducción posible.
El problema es el tiempo. En el peronismo reconocen que quedaron muchas heridas abiertas tras el cierre de listas de septiembre. Hay enojos, desconfianzas y disputas locales sin resolver. Todo eso deberá ordenarse caso por caso y rápido: el plazo vence el sábado a la medianoche.
Las tensiones más fuertes aparecieron al hablar del Consejo del PJ. El esquema prevé representantes por sección electoral y por ramas internas. Desde el axelismo sostienen que el gobernador debe tener un peso mayor en ese armado. Desde el kirchnerismo advierten que eso podría significar un control total del partido. La discusión quedó abierta.
En la mesa estuvieron, por el lado de Axel Kicillof, Andrés Larroque, Gabriel Katopodis, Mariano Cascallares y Verónica Magario. Por el sector de Cristina, participaron Facundo Tignanelli, Federico Otermin, Leonardo Nardini y Mariel Fernández. Un dato no menor: todos referentes con peso real en el territorio.
Mientras tanto, Kicillof mantiene reuniones con intendentes, gremialistas y diputados. Escucha, toma nota y no se apura. En su entorno repiten una idea: solo aceptará conducir el partido si hay consenso. Sin acuerdo, no habrá decisión.
El giro político llegó por la noche, cuando Máximo sorprendió al plantear públicamente que Kicillof debería presidir el PJ bonaerense. El gesto fue leído como una señal fuerte hacia adentro del peronismo. En el kirchnerismo creen que la interna provincial está trabando la estrategia nacional y que ordenarla es clave para lo que viene.