¿Habrá unidad o ruptura total? Esa es la pregunta que hoy recorre al peronismo bonaerense. Faltan pocos días para presentar listas y, mientras el reloj corre, el PJ Bonaerense sigue empantanado en una interna que no da señales claras de ordenarse. Lo que pase en las próximas horas puede redefinir el mapa político de la Provincia.
El próximo 15 de marzo serán las elecciones internas y el problema central sigue siendo el mismo: presentar candidatos sin acuerdo provincial. La discusión no es solo quién conduce, sino cómo y para qué. En el centro del debate aparecen Kicillof y Máximo Kirchner, dos figuras que hoy representan miradas distintas sobre el rumbo del partido.
Aunque la conducción provincial es clave, la verdadera pelea se está dando en los territorios. Intendentes y dirigentes locales avanzan con listas propias, aun sabiendo que lo que ocurra arriba puede no ordenar lo que pasa abajo.
En La Plata, el intendente Julio Alak, muy cercano a Axel Kicillof, convive con un PJ local conducido por Ariel Archanco, referente de La Cámpora. Si no hay acuerdo provincial, Alak ya dejó trascender que quiere disputar la conducción territorial. La capital bonaerense aparece así como uno de los primeros focos de tensión.
En Hurlingham, el intendente Damián Selci busca quedarse con el PJ local, pero enfrente tiene al exjefe comunal Juanchi Zabaleta, crítico de la conducción de Máximo Kirchner y sin intención de ceder poder. El choque parece inevitable.
En Moreno, el ministro de Trabajo Walter Correa, alineado con Kicillof, quiere discutirle el control partidario a la intendenta Mariel Fernández. La disputa expresa con claridad la pelea entre espacios.
En Tres de Febrero, donde gobierna La Libertad Avanza, el PJ es visto como trampolín electoral. Juan Debandi quiere sostener su liderazgo, pero Daniel Menéndez también busca competir.
En Esteban Echeverría, el intendente Fernando Gray mantiene una fuerte oposición a Máximo Kirchner y pide que Kicillof tome las riendas provinciales. La Cámpora evalúa presentar lista propia con Horacio Pietragalla como posible candidato.
En Ensenada, el intendente Mario Secco, aliado del gobernador, impulsa la continuidad de Nora Turconi, mientras La Cámpora intenta ganar terreno.
En Lanús, Julián Álvarez seguiría al frente, pero Agustín Balladares aparece como alternativa con respaldo del Movimiento Derecho al Futuro.
En Mar del Plata, Eduardo Coppola conduce el PJ con el respaldo de Fernanda Raverta, aunque el kicillofismo busca meterse en la discusión. En Junín, tras la salida de Andrés Merani, la conducción quedó en manos de Maia Leiva, lo que anticipa una nueva pelea interna. Zárate, con Sergio Berni y Agustina Propato orbitando, sigue siendo una incógnita.
El escenario está abierto. Sin unidad clara y con múltiples frentes en tensión, el PJ Bonaerense enfrenta una interna que puede marcar su futuro político inmediato. Lo que se defina ahora no solo ordenará el partido, también anticipará la pelea que viene.