Algo no cierra del todo. Mientras crecen las persianas bajas y se pierden puestos de trabajo, desde el Gobierno aseguran que la economía se está reactivando. ¿Entonces quién tiene la culpa? Para Manuel Adorni, la respuesta es clara y apunta directo a los empresarios argentinos.
En medio de un día complicado para el oficialismo por el escándalo de los datos del Indec, el vocero presidencial salió a dar varias entrevistas y terminó alineándose con Toto Caputo en un mensaje duro: el cierre de empresas no es responsabilidad del Gobierno, sino de sectores que no quieren adaptarse a la nueva realidad económica.
En A24, Manuel Adorni sostuvo que “son más los sectores que se han reactivado que los que están en negativo”, aunque reconoció que hay actividades que “van a tener que reconvertirse”. Como ejemplo mencionó a Techint, una de las principales compañías industriales del país. Para el funcionario, el problema no es la apertura de importaciones, sino los precios altos de los productos locales.
“El consumidor no tiene por qué pagar algo cuatro veces más caro solo porque tiene la bandera de la industria nacional”, afirmó. Según su mirada, defender la producción local no puede significar que los argentinos se empobrezcan pagando valores que están muy por encima de los precios internacionales.
La idea se repitió en LN+, donde fue consultado por la pérdida de empleos y el impacto de las importaciones. Ahí lanzó un ejemplo concreto: “Un jean acá cuesta 100 dólares. Importarlo cuesta 25. Si lo importás, dejás de comprarlo acá”. Cuando el periodista le preguntó dónde se perdían los puestos de trabajo, Adorni respondió que esos 75 dólares “sobrantes” se vuelcan a otros sectores de la economía.
El mensaje de fondo es claro: para el Gobierno, el empleo no desaparece, sino que se mueve. Donde antes trabajaba una fábrica, ahora lo haría un importador. Sin embargo, esta explicación no logra disipar la preocupación de miles de trabajadores que ven cerrar comercios e industrias en todo el país.
Incluso cuando se mencionó la alta carga impositiva que enfrentan las empresas locales, Manuel Adorni respondió con ironía: “Quieren ganar guita vendiendo televisores blanco y negro”. La frase resume la postura oficial: el que no se moderniza, queda afuera.
Por último, el vocero también defendió al Indec frente a las críticas por la inflación. Reconoció que cada persona tiene una canasta distinta y que es lógico que muchos sientan que los precios suben más de lo que dicen las estadísticas oficiales. Aun así, negó cualquier manipulación de los datos.
Mientras tanto, el debate sigue abierto. Para el Gobierno, la economía se ordena y se transforma. Para muchos empresarios y trabajadores, la realidad cotidiana cuenta otra historia. Y la pregunta que queda flotando es simple: ¿quién paga el costo de esa transformación?