La economía de Brasil inició 2026 con indicadores que marcan un desempeño sobresaliente en el contexto regional y global. El país creó más de 1,7 millones de puestos de trabajo, alcanzó un récord histórico de poder adquisitivo, mantiene una inflación anual cercana al 4% y exhibe un déficit fiscal de apenas 0,4% de las cuentas públicas.
A estos datos se suma un récord histórico de inversión extranjera directa, que en 2025 alcanzó los USD 15.000 millones, y un fuerte crecimiento del mercado financiero. El índice Bovespa subió casi 15% en lo que va de 2026, mientras que los ADR brasileños registraron una suba cercana al 50% interanual, logrando aislarse de la volatilidad global.
El desempeño posiciona a Brasil como uno de los mercados emergentes más atractivos para el capital internacional, en un contexto global todavía marcado por la incertidumbre.
El escenario brasileño contrasta de forma directa con la situación económica argentina. Tras la suspensión de la implementación del nuevo índice de inflación del INDEC, debido a que arrojaba valores superiores al 3% mensual, la reacción del mercado fue negativa para el gobierno de Javier Milei.
En las últimas semanas se registró una caída del Merval, una suba del riesgo país y un fuerte retroceso de las acciones argentinas que cotizan en Wall Street. Todo esto ocurre en un contexto de cierre de empresas, pérdida del poder adquisitivo y caída de las exportaciones, según datos oficiales y reportes privados.
Mientras Brasil consolida estabilidad y crecimiento, la Argentina enfrenta crecientes señales de fragilidad macroeconómica que impactan en la confianza de los inversores.
El economista Jhonny Mendes, de la Universidad Presbiteriana Mackenzie, explicó que el sólido desempeño del mercado brasileño “no es el resultado de un evento aislado, sino de una convergencia de factores internos y externos”.
Desde el punto de vista financiero, Brasil registró una entrada de capitales inédita. Solo en enero de 2026, el saldo neto de los inversores internacionales en la Bolsa de San Pablo (B3) fue de aproximadamente R$ 26 mil millones, equivalentes a casi USD 5.000 millones, superando todo lo ingresado durante 2025, que había sido de R$ 25 mil millones.
“Este movimiento indica una mejora significativa en la percepción de riesgo del inversor global en relación con Brasil”, destacó Mendes.
Según el especialista, Brasil inició 2026 con una combinación poco habitual en los mercados emergentes:
Tasas de interés reales altas en términos internacionales, que aportan estabilidad cambiaria.
Expectativas de flexibilización monetaria a lo largo del año, reduciendo el costo del capital.
Un mercado bursátil que, pese a las subas recientes, aún operaba con valuaciones descontadas frente a sus pares globales.
Además, la composición del Ibovespa, fuertemente concentrada en bancos y empresas vinculadas a materias primas, favoreció el rendimiento en un contexto de márgenes sólidos y alta generación de caja.
Mendes aclaró que la diferencia de rendimiento con otros países no implica ausencia de riesgos, sino una posición relativa más favorable.
“En un entorno global marcado por la debilidad del dólar, la recuperación de los precios de las materias primas y la rotación de carteras, los inversores priorizan países con liquidez, rentabilidades reales atractivas y menor fragilidad macroeconómica”.
Brasil se destacó frente a economías que enfrentaron mayor incertidumbre fiscal, política o cambiaria, donde el capital internacional fue más cauteloso.
Entre los sectores más recomendados dentro de la Bolsa de San Pablo, Mendes señaló:
Sector bancario: beneficiado por la expectativa de baja de tasas y menor morosidad (ejemplos: Itaú, BTG).
Exportadoras: cobertura frente a la volatilidad cambiaria (Vale, Suzano).
Energía: flujo de caja previsible y buena recepción del capital extranjero (Eletrobrás, Engie).
El foco de 2026 estará puesto en empresas con ingresos recurrentes, generación de caja consistente y fundamentos sólidos.
El Banco Central de Brasil anticipó que podría comenzar a reducir la tasa Selic, en un contexto de inflación más controlada. El informe Focus proyectó una baja del IPCA hasta el 3,99% anual.
Esta combinación —inflación contenida y tasas reales aún elevadas— genera una prima de riesgo atractiva, estimada en torno al 15% – 3,99%, que sigue seduciendo a los inversores.
Incluso en un año electoral, donde Lula da Silva buscará la reelección en octubre, el riesgo político dejó de ser el principal obstáculo para la asignación de capital.