viernes 13 de febrero de 2026 - Edición Nº4985

Nacionales | 12 feb 2026

Provincia de Buenos Aires

Kicillof presidente PJ bonaerense y armado 2027

Axel Kicillof será el próximo presidente del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires, en una definición clave que reordena el tablero del peronismo y proyecta al gobernador como figura central de la oposición nacional rumbo a las elecciones presidenciales de 2027.


Axel Kicillof será el próximo presidente del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires, en una definición clave que reordena el tablero del peronismo y proyecta al gobernador como figura central de la oposición nacional rumbo a las elecciones presidenciales de 2027. La decisión se terminó de cerrar este fin de semana, en la antesala del vencimiento del plazo para la presentación de listas internas.

El mandatario provincial asumirá la conducción partidaria en reemplazo de Máximo Kirchner, quien pasará a ocupar la titularidad del Congreso del PJ bonaerense. El acuerdo llega tras meses de tensiones internas y marca un punto de inflexión en la disputa entre el kicillofismo y el kirchnerismo duro.


Un triunfo interno con proyección nacional


La llegada de Kicillof a la presidencia del PJ bonaerense no fue un objetivo buscado de manera explícita. Según el propio entorno del gobernador, la decisión se terminó de tomar luego de escuchar a ministros, intendentes y dirigentes de extrema confianza, que le pidieron dar un paso al frente para ordenar el espacio.

El capital político que exhibe no es menor: dos elecciones ganadas como gobernador de la provincia de Buenos Aires, el distrito más grande del país, y un liderazgo que se consolidó incluso en un contexto nacional adverso para el peronismo.

Sin embargo, el movimiento también expone las fisuras internas. Kicillof deberá conducir un partido que incluye tanto a sus aliados históricos como a sectores que resisten abiertamente la idea de que sea el candidato presidencial del peronismo en 2027.


Magario, pieza clave del nuevo esquema

La vicegobernadora Verónica Magario será quien lo secunde en la conducción partidaria, reeditando el mismo tándem que gobierna la provincia desde 2019. Magario era, inicialmente, la principal candidata para presidir el PJ, pero Kicillof terminó imponiendo su propio liderazgo tras una negociación compleja.

La continuidad del binomio busca enviar una señal de estabilidad política y evitar una nueva fragmentación en el peronismo bonaerense, en un momento donde el partido necesita orden interno para disputar poder a nivel nacional.


Lo que tenés que saber


  • Axel Kicillof asumirá como presidente del PJ bonaerense.

  • Reemplaza a Máximo Kirchner, ahora titular del Congreso partidario.

  • Verónica Magario será la vicepresidenta del partido.

  • El movimiento fortalece su proyección presidencial hacia 2027.

  • El desafío central será unificar al peronismo y ampliar alianzas fuera del PJ.


Un giro discursivo para ampliar la base


Con la presidencia del partido como plataforma, Kicillof buscará seducir a los sectores internos más críticos. En ese marco, y según información citada por Data Clave, el gobernador endurecerá su postura pública contra la detención de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, como parte del entendimiento que permitió cerrar la interna.

El gesto apunta a recomponer puentes con el kirchnerismo duro, aunque sin abandonar el perfil propio que viene marcando en sus discursos: defensa de la industria nacional, el empleo, la obra pública y el rol del Estado, en contraposición directa con el modelo del presidente Javier Milei.


Viajes, fotos y confrontación con Milei


Tras el verano, Kicillof comenzará una ronda de viajes por distintas provincias, con el objetivo de construir volumen político y obtener imágenes que lo posicionen como dirigente de alcance federal. La estrategia incluye buscar una confrontación directa con Milei, para exponer dos modelos de gestión antagónicos.

El antecedente histórico no juega a su favor: ningún gobernador bonaerense llegó a la Presidencia. El caso más cercano fue el de Daniel Scioli, derrotado en el balotaje de 2015 frente a Mauricio Macri.


El desafío de ampliar el armado opositor


El plan del gobernador incluye tender puentes con otros gobernadores peronistas, pero también con mandatarios no peronistas que hoy mantienen diferencias con Milei y dependen de los recursos nacionales.

En ese camino aparecen nombres clave como Maximiliano Pullaro en Santa Fe y Martín Llaryora en Córdoba, dos provincias centrales para cualquier estrategia nacional. Allí, el límite lo marcan tanto las resistencias del kirchnerismo duro como la desconfianza de sectores no peronistas hacia La Cámpora.

Kicillof apuesta a una construcción más amplia y horizontal, capaz de romper el techo electoral de Unión por la Patria y disputar seriamente el poder en 2027. El control del PJ bonaerense es apenas el primer paso.

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