La discusión de la llamada ley antiobrera entra en su tramo decisivo este miércoles 11 de febrero, cuando el Senado trate el proyecto impulsado por el Gobierno nacional. En ese marco, una declaración de Hugo Moyano volvió a sacudir el tablero político-sindical: según reveló, un secretario general de la CGT le habría admitido que al oficialismo “le faltan cuatro votos” y que esos apoyos llegarían de gobernadores peronistas.
La afirmación expone una tensión creciente dentro del peronismo y deja al descubierto una interna sindical que, para amplios sectores, debilita la resistencia al proyecto oficial. Moyano aseguró oponerse a la ley y llamó a un paro, pero su crítica fue leída como selectiva, al omitir señalamientos directos a la conducción cegetista.
Desde distintos espacios gremiales y políticos cuestionan que la cúpula de la CGT no haya preparado un plan de lucha real tras la movilización de diciembre, considerada débil por su escasa continuidad. La central obrera recién convocó a una nueva movilización para este 11 de febrero, el mismo día del tratamiento legislativo, sin una estrategia escalonada previa.
Recién este lunes, gremios aeronáuticos, ferroviarios y camioneros anunciaron un paro para este miércoles. Sin embargo, la medida fue lanzada sin asambleas de base ni instancias de organización masiva, lo que volvió a poner en discusión la capacidad de la conducción sindical para canalizar el descontento.
En contraste, desde la izquierda se viene desarrollando una campaña sostenida desde fines de diciembre. El PTS participa de coordinaciones zonales, acompaña conflictos testigo —como el de Lustramax— y promueve una convocatoria amplia y crítica hacia la conducción de la CGT.
Los diputados del PTS-FIT elevaron el tono de las denuncias. Nicolás del Caño afirmó: “El gobierno pacta con los gobernadores contra los trabajadores y le hace un guiño a la cúpula de la CGT para que mantenga la caja”. En la misma línea, Christian Castillo sostuvo que “quienes voten esta ley deben ser declarados enemigos históricos de la clase trabajadora”.
Fecha y hora: Miércoles 11 de febrero, 11 h.
Lugar: Congreso Nacional.
Movilización: Convocada desde las 12 h, con acto y micrófono abierto a las 18 h.
Ejes del reclamo: Rechazo a una reforma que facilita despidos, afecta derechos laborales históricos y beneficia a bancos y cámaras empresariales.
Pedido central: Avanzar hacia un paro general para frenar la iniciativa.
La sesión promete ser una de las más tensas del año. Mientras el oficialismo busca cerrar los votos que le faltan, las denuncias sobre acuerdos con gobernadores peronistas y la pasividad de la cúpula sindical reconfiguran el mapa de alianzas. En las calles, la expectativa está puesta en la capacidad de la protesta para condicionar una votación que puede marcar un antes y un después en la relación entre el Gobierno y el movimiento obrero.