En una decisión que llamó la atención en el mundo judicial, el Gobierno nacional avanzó con el envío del pliego de Alberto “Coco” Mahiques a la Comisión de Acuerdos del Senado, con el objetivo de renovar su cargo por cinco años más en la Cámara Federal de Casación Penal.
El movimiento resulta atípico: la administración Milei mantiene trabados más de 200 pliegos de jueces federales, pero habilitó este trámite de manera selectiva. El antecedente más cercano fue el de una camarista de Misiones, impulsado tras el lobby del aliado político Carlos Rovira.
En los pasillos de Comodoro Py, la lectura fue inmediata: el oficialismo busca asegurarse magistrados clave en tribunales estratégicos.
La Cámara de Casación Penal Federal es el máximo tribunal penal del país y tiene la última palabra en causas de corrupción, incluidas investigaciones que salpican al entorno presidencial, como la causa por la estafa Libra o presuntas irregularidades en la Andis.
En ese contexto, la figura de Mahiques aparece como central. El juez integra la Sala I, una de las más sensibles del tribunal, con capacidad de definir el destino de expedientes de alto impacto político.
Las sospechas se intensifican porque varias de esas causas involucran indirectamente a figuras cercanas a Karina Milei, un dato que en la Justicia no pasa desapercibido.
El recorrido de Mahiques en Casación no estuvo exento de controversias. Su llegada se produjo sin concurso, a partir de una decisión del Mauricio Macri durante su presidencia, cuando el Consejo de la Magistratura habilitó su traslado desde la Casación porteña.
Antes de eso, el juez se encontraba con licencia por haber ocupado el cargo de ministro de Justicia bonaerense durante la gestión de María Eugenia Vidal.
Ahora, al alcanzar la edad jubilatoria, el Gobierno optó por cursar un pedido excepcional para su continuidad, una herramienta que la Casa Rosada utiliza “con cuentagotas”.
La renovación del cargo de Mahiques abre además un flanco delicado por sus vínculos familiares y personales con el mundo del fútbol. Fuentes judiciales deslizaron que el magistrado habría participado de un festejo privado en una mansión atribuida a Pablo Toviggino, tesorero de la AFA, investigado por lavado de activos y evasión.
Ese dato no pudo ser confirmado y podría responder a internas judiciales, pero los lazos entre la familia Mahiques y la AFA son verificables y extensos.
Esteban Mahiques integra el Tribunal de Disciplina de la AFA y es director en Cancillería.
Juan Bautista Mahiques es titular del Ministerio Público Fiscal porteño y figuró como autoridad en la Universidad Nacional de la AFA.
La Sala I de Casación, donde actúa Mahiques, debe resolver una causa que involucra a Toviggino.
La Sala I de Casación debe resolver el recurso contra el traslado de la causa de la mansión atribuida a Toviggino a los juzgados de Escobar, un cambio que podría favorecer al dirigente. En esa sala también actúa Diego Barroetaveña, ex integrante del Tribunal de Disciplina de la AFA.
Un dato clave: Mahiques integra la Sala I hasta el 15 de junio, apenas cuatro días antes del inicio del Mundial, período en el que Claudio Chiqui Tapia suele quedar políticamente blindado por el rendimiento de la Selección.
En Comodoro Py también se especula con un repliegue táctico de Milei en su confrontación con Tapia y Toviggino, en el marco de un entendimiento más amplio que incluiría a Daniel Angelici.
Los Mahiques mantienen una relación histórica con Angelici, un actor con influencia en la justicia, la política porteña, el fútbol y el juego. Llama la atención, además, el silencio de Mauricio Macri, históricamente ligado al “Tano”, en medio de este conflicto.
El proceso formal para la renovación de Mahiques comenzará en marzo, en la Comisión de Acuerdos del Senado, recientemente conformada con 13 miembros sobre 17, otorgando al oficialismo y sus aliados una mayoría inapelable y dejando al kirchnerismo con solo cuatro lugares vacantes.
La definición final no solo determinará el futuro de un juez clave, sino que puede reordenar equilibrios sensibles entre la política, la Justicia y el poder real en la Argentina.