El tablero político en la Cámara de Diputados sumó este jueves una pieza decisiva para el oficialismo. La presencia de un legislador alineado con el gobernador santacruceño Claudio Vidal permitió alcanzar el quórum y habilitar el tratamiento de la Reforma Laboral promovida por Javier Milei, que terminó aprobada durante la medianoche en un clima de fuerte tensión sindical.
El diputado que inclinó la balanza fue José Garrido, representante de Santa Cruz, quien se convirtió en el número 129 en ocupar su banca, el mínimo indispensable para abrir la sesión. Su ingreso al recinto, apenas pasadas las 14:15, destrabó el inicio del debate y expuso el peso político del mandatario patagónico en una definición parlamentaria clave.
Garrido responde políticamente a Vidal, exdirigente petrolero que hoy gobierna la provincia. Con este movimiento, el gobernador quedó en el centro de las críticas de sectores del movimiento obrero, que señalan su aval como determinante en un proyecto que introduce cambios sobre indemnizaciones, condiciones de contratación y el derecho a huelga.
La jugada contrastó con lo ocurrido en el Senado. Allí, los legisladores santacruceños se habían alineado con el peronismo y rechazado la iniciativa. De hecho, el senador José María Carambia había advertido días atrás: “No vamos a votar en contra de los trabajadores”, y cuestionado que la llamada “modernización laboral” implicara una pérdida de derechos esenciales.
Carambia también había marcado que una modernización no debería confundirse con precarización, diferenciando la discusión sobre generación de empleo de la formalización del trabajo informal. Sin embargo, tras una semana de negociaciones con la Casa Rosada, la estrategia cambió y el voto clave apareció en Diputados.
Con ese movimiento, Vidal pasó de expresar reparos públicos a convertirse en un actor decisivo para que el oficialismo avanzara con su reforma, en un contexto de convocatoria a paro general y creciente tensión con los sindicatos.