Antes de que el cierre de Fate dejara 920 trabajadores sin empleo y creciera la incertidumbre por el futuro de decenas de pymes industriales, un nuevo relevamiento nacional expuso un dato central para la política económica: la mayoría de la sociedad demanda un Estado presente e involucrado en el desempeño económico del país.
El estudio, elaborado por la consultora Synopsis entre el 5 y el 10 de febrero, analizó cómo perciben los argentinos el rol del Estado y del mercado en distintos planos del desarrollo. El resultado es contundente: la idea de una economía completamente liberada no logra consenso social.

La investigación fue dirigida por el politólogo Lucas Romero, quien advirtió que el actual enfoque oficialista aparece en minoría dentro de la opinión pública, incluso antes de que se profundicen los costos sociales del ajuste.
El relevamiento evaluó cinco ejes clave del desarrollo económico:
Creación de empleo
Inversión en infraestructura productiva
Impulso de la actividad económica
Planificación del desarrollo productivo
Protección de la industria nacional
En la mayoría de estos planos, la opinión mayoritaria asigna al Estado un rol decisional, especialmente en infraestructura y planificación productiva, áreas consideradas estratégicas para el crecimiento sostenido.
El único punto donde el Estado aparece con menor centralidad es en la creación directa de empleo: solo el 25% cree que debería tener el rol principal, lo que refleja una mirada más equilibrada con el sector privado.
Uno de los resultados más sensibles para el oficialismo aparece en el debate sobre la apertura económica.
Solo el 19% de los encuestados considera que la Argentina debería abrirse al mundo sin ningún tipo de protección industrial.
En cambio:
40% cree que hay que equilibrar apertura y protección
39,8% sostiene que es necesario proteger la industria nacional, total o parcialmente
Casi el 80% de las respuestas se concentra en posiciones que rechazan una liberalización plena.
Según el informe, “un desarrollo económico dejado totalmente en manos del mercado no aparece con consenso social”, lo que representa un desafío directo para una narrativa presidencial centrada en la desregulación total.
El estudio también cruzó las respuestas según la identidad político-ideológica de los encuestados. Allí se observa un contraste marcado entre los votantes de La Libertad Avanza y los de Fuerza Patria.
Un dato relevante para el mapa político: los votantes de Provincias Unidas se muestran mucho más cercanos a Fuerza Patria que al oficialismo libertario en su visión sobre el desarrollo económico.
Para Romero, esto confirma que las posiciones del Gobierno en materia productiva hoy no son mayoritarias, incluso fuera de la tradicional oposición.
El informe deja una pregunta abierta: ¿qué pasará una vez superada la etapa de estabilización?
Desde Synopsis advierten que podría emerger un reclamo social por un Estado más activo, en tensión con el rumbo actual. Mientras tanto, el Presidente sostiene que la apertura es necesaria y que las consecuencias negativas se explican por un tejido productivo ineficiente.
Sin embargo, a la luz de estos datos, el escenario más probable es una creciente contradicción entre la narrativa oficial y las expectativas sociales, especialmente si continúan los cierres industriales y la pérdida de empleo.