La interna del peronismo sumó un nuevo capítulo de alto voltaje político. Cristina Kirchner decidió desplazar a Sergio Berni como interventor del Partido Justicialista de Salta y designar en su lugar a Pablo Kosiner, dirigente de estrecha confianza de Juan Manuel Urtubey.
La definición se tomó el viernes, durante una reunión de la conducción nacional del PJ que encabeza la ex presidenta. Según trascendió, el desplazamiento de Berni respondió a un reclamo persistente de las bases peronistas salteñas: su intervención no logró frenar el alineamiento de diputados provinciales con el oficialismo libertario en el Congreso.
Berni, ex ministro de Seguridad bonaerense, se encontraba prácticamente retirado de la actividad partidaria. Incluso en su distrito de Zárate, su presencia política es hoy marginal. Esa falta de protagonismo fue uno de los factores que aceleraron su salida del esquema de intervención.
Pero el punto de quiebre fue otro: durante su gestión, los diputados nacionales electos por el peronismo salteño dieron quórum y votaron proyectos clave impulsados por el gobierno de Milei, una conducta que el kirchnerismo considera incompatible con la pertenencia partidaria.
Con la llegada de Kosiner, el PJ salteño queda bajo la órbita de un dirigente identificado con Urtubey, histórico adversario político del actual gobernador Gustavo Sáenz. El movimiento no es menor: abre la puerta a medidas disciplinarias e incluso expulsiones dentro del partido.
Los diputados cuestionados son Pablo Outes y Yolanda Vega, ambos vinculados a Sáenz y electos por listas del peronismo. En la última sesión, dieron quórum y votaron a favor de la reforma laboral promovida por el oficialismo libertario, un respaldo clave para Milei en un Congreso donde no cuenta con mayoría propia.
Ese esquema de apoyos se completa con otros gobernadores dialoguistas, como Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca), que se convirtieron en aliados estratégicos del Presidente para avanzar con su agenda legislativa.
Dentro del kirchnerismo señalan que el camino ya está marcado. El antecedente inmediato es el de Carolina Moisés, senadora por Jujuy, también referenciada en Sáenz. Moisés fue suspendida como afiliada y abandonó el interbloque Justicialista del Senado, que conduce José Mayans, tras ser notificada por los interventores del PJ jujeño, Aníbal Fernández y Gustavo Menéndez.
La lectura en el PJ nacional es clara: quienes voten con el gobierno libertario, no podrán seguir bajo el paraguas del peronismo.