El peronismo atraviesa horas de deliberación intensa por la definición del auditor que reclamará el Senado para cubrir una de las vacantes en la Auditoría General de la Nación (AGN), un organismo clave para el control del gasto público y el equilibrio político entre oficialismo y oposición.
Hasta hace pocos días, todo indicaba que el elegido sería Javier Fernández, un histórico del organismo con más de dos décadas de trayectoria. Sin embargo, en el cierre de febrero comenzó a ganar fuerza una alternativa que reconfigura el mapa interno: el nombre del exlegislador riojano Ricardo Guerra, quien completó el mandato de Carlos Menem tras su fallecimiento.
El eventual desembarco de Guerra en la AGN no es un trámite administrativo. Para concretarse, requiere del respaldo de la bancada oficialista y sus aliados, que hoy suman 44 senadores, un número suficiente para avanzar en una votación que desplace la estrategia que hasta ahora impulsaba el kirchnerismo.
En ese marco, dentro del Senado se leyó como funcional la ruptura de Carolina Moisés, Sandra Mendoza y Guillermo Andrada, que abrió una ventana para un entendimiento con La Libertad Avanza y sectores dialoguistas. El objetivo: restarle poder al interbloque que conduce José Mayans.
Si la maniobra prospera, el golpe sería directo al esquema que hasta la última conformación del colegio de auditores le garantizaba al kirchnerismo dos lugares por la Cámara Alta, incluyendo el de Graciela De la Rosa.
Al cierre de esta nota, las negociaciones seguían abiertas. Fuentes parlamentarias señalaron que los gobernadores Osvaldo Jaldo, Raúl Jalil y Gustavo Sáenz, junto a los senadores que les responden, continuaban reuniendo voluntades para sostener a Fernández, bajo la premisa de que es un nombre capaz de construir consensos.
No obstante, el bloque Convicción Federal viene empujando desde fines del año pasado la llegada de Guerra. En noviembre, Mayans defendía la revalidación de Fernández y proponía, además, a Carlos Raúl Gutiérrez Ortíz, asesor de Unión por la Patria con llegada directa al formoseño.
El escenario cambió con el recambio parlamentario y el nuevo equilibrio de fuerzas. Mientras Mayans presionaba al radical Eduardo Vischi para cerrar la integración de la AGN, los libertarios Ezequiel Atauche y Bartolomé Abdala se negaban a discutir el tema antes de diciembre.
Hoy, la Casa Rosada explora un acuerdo político con Jaldo, Jalil y Sáenz:
Un auditor para la UCR
Uno para los libertarios
Uno para el peronismo federal, donde el nombre de Guerra aparece como opción firme
La conversación se dio este lunes en una reunión de Mesa Política en Balcarce 50, con un nivel de audacia que genera alertas incluso dentro del oficialismo.
Tal como viene advirtiendo el oficialismo, Patricia Bullrich logró hasta ahora contener la reacción de Mayans reduciendo su peso en comisiones. Pero avanzar sobre cargos de representación en órganos de control como la AGN implica un riesgo mayor.
Por eso, el bloque de 44 senadores que se alineó contra el kirchnerismo mantuvo este lunes una reunión por Zoom para coordinar los pasos. Entre las opciones evaluadas:
Mocionar una sesión complementaria a la preparatoria.
Llevar la definición a la sesión del jueves, con un temario cargado que incluiría la Ley de Glaciares, el Régimen Penal Juvenil y el pliego de Fernando Iglesias como embajador.
La extensión del debate podría habilitar un cierre en la madrugada, con menor exposición política.