El recambio en el Ministerio de Justicia desató una guerra interna sin precedentes en la administración libertaria. La salida de Mariano Cúneo Libarona no es solo un cambio de gabinete: expuso una puja estratégica que enfrenta a Karina Milei y al armado político de los Menem con Santiago Caputo, el asesor más influyente del Presidente.
El eje del conflicto es quién controla la relación del Ejecutivo con el Poder Judicial en un momento extremadamente sensible para el oficialismo.
El sector que responde a los Menem impulsa como ministro de Justicia al actual procurador porteño Juan Bautista Mahiques, promovido por Santiago Viola, dirigente con vínculos directos con Karina Milei.
Detrás de esa movida aparece un entramado judicial de raíz radical, históricamente ligado a Daniel Angelici. En ese esquema también juega Claudia Balbín, madre de Viola y figura con peso durante el gobierno de Fernando de la Rúa.
Mahiques puso condiciones durísimas para aceptar el cargo:
Control total del Ministerio de Justicia
Designación de Viola como viceministro
Representación del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura
Ese paquete implicaría desplazar a Sebastián Amerio, hoy hombre clave de Santiago Caputo, y significaría un golpe directo al corazón del poder caputista.
El trasfondo del conflicto es mucho más amplio. En los diálogos entre Karina Milei y Angelici se cruzan al menos tres temas críticos:
La sucesión en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
El futuro de las causas judiciales Andis y Libra
La designación de más de 200 cargos en la Justicia federal y dos vacantes en la Corte Suprema
En esas conversaciones aparecen nombres como Jorge Macri y Manuel Adorni, además del operador peronista Juan Manuel Olmos, socio judicial de Angelici en la Ciudad.
Este entramado profundizó la ruptura entre Patricia Bullrich y Karina Milei, que observa cómo sus rivales porteños empiezan a coordinarse para bloquear su verdadero objetivo político: llegar a la Jefatura de Gobierno.
Uno de los puntos más sensibles es la capacidad real del futuro ministro para influir en Comodoro Py. Según fuentes judiciales, el único vínculo directo del esquema Mahiques–Angelici es Coco Mahiques, mientras que jueces clave como Ariel Lijo y Marcelo Martinez mantienen autonomía decisoria.
Además, Juan Bautista Mahiques quedó salpicado por el escándalo de sus visitas a la supuesta mansión de Pablo Toviggino, un episodio que tensó aún más las negociaciones internas tras su difusión pública.
Ante el riesgo de una ruptura total, sectores del Gobierno promueven una salida menos traumática: Guillermo Montenegro. Ex juez federal y ex intendente, Montenegro reúne dos atributos clave: conocimiento profundo del fuero y experiencia política.
Su nombre cuenta con apoyos cruzados: sectores del karinismo, el ministro Diego Santilli, y el propio Santiago Caputo, que lo acercó originalmente al mundo libertario.
La disputa por Justicia es, en realidad, una pelea por el control del poder político y judicial.
Karina Milei busca consolidar un esquema de mando centralizado.
Santiago Caputo resiste para no quedar marginado del Gobierno.
Javier Milei enfrenta una decisión que no puede seguir postergando.
La definición de un ministerio históricamente secundario expone, en realidad, el dilema central del Presidente: asumir la conducción política plena o ceder ante la presión de su hermana y los Menem, en un contexto económico que no tolera más desorden interno.