En el PRO creen que el debate presidencial está lejos y que el verdadero campo de batalla será la provincia de Buenos Aires. Con esa lectura, el partido busca despegarse del “ruido” político que genera La Libertad Avanza y avanzar en la construcción de un candidato propio para competir por la Gobernación.
La convicción interna es que Kicillof desdoblará la elección bonaerense en 2025, una decisión que obligaría a provincializar la campaña y fortalecer perfiles con anclaje territorial. En ese contexto, el PRO quiere volver a una identidad reconocible, similar a la que consolidó entre 2015 y 2019, cuando gobernó la Nación y la Provincia.
La discusión tomó volumen en las últimas reuniones partidarias, en medio del proceso de renovación de autoridades. Todo indica que Cristian Ritondo continuará como presidente del PRO bonaerense, con Soledad Martínez como vice.
Un dato que en el partido leen como alentador es el freno a las deserciones. El intendente de San Isidro, Ramón Lanús, decidió permanecer en el PRO pese a su buena relación con Patricia Bullrich.
En paralelo, el caso de Diego Valenzuela es analizado como una advertencia interna: el salto al espacio libertario no garantizó ni proyección ni respaldo político sostenido.
En el PRO observan que los pases hacia La Libertad Avanza suelen celebrarse en redes sociales, pero luego derivan en un progresivo aislamiento político. Valenzuela, por ejemplo, fue anunciado hace casi un mes como futuro titular de la Agencia de Seguridad Migratoria, pero su desembarco aún no se concretó.
Tras dejar el PRO, aspiraba a una banca como diputado nacional, pero terminó encabezando la lista por la Primera Sección Electoral. En las elecciones de septiembre, perdió por 11 puntos frente a Gabriel Katopodis y hoy mantiene escaso contacto con la Casa Rosada.
Por ahora no hay un candidato definido para “caminar” la provincia. Sin embargo, en las conversaciones internas aparecen varios nombres:
Pablo Petrecca, senador provincial y ex intendente de Junín.
Juan Manuel Ibarguren, intendente de Pinamar.
María Sotolano, diputada provincial por Quilmes.
Desde el partido aseguran que el pedido es claro: poner en valor la identidad del PRO y visibilizar el rol de los 11 intendentes amarillos que gobiernan distritos bonaerenses.
Diego Santilli sigue siendo un nombre natural para el PRO, aunque su eventual candidatura quedaría supeditada a un acuerdo con La Libertad Avanza. En el partido señalan que, desde su desembarco en el Ministerio del Interior, dejó de recorrer la provincia y de participar en reuniones partidarias.
En contraste, quien hoy construye territorio libertario es Sebastián Pareja, el dirigente más cercano a Karina Milei en el armado bonaerense.
La estrategia del PRO también contempla sumar dirigentes que quedaron sin conducción clara en la provincia. En ese radar aparecen Jaime Méndez, Julio Zamora y los Hermanos Passaglia de San Nicolás.
El objetivo es claro: recuperar presencia en el conurbano y el interior bonaerense, con una figura joven, gestión comprobable y una identidad partidaria nítida, sin depender del clima político nacional.