La volatilidad global volvió a sacudir a la economía argentina. Tras la devaluación del real brasileño, el dólar en el mercado local volvió a superar los $1.400, en lo que representa la suba más fuerte desde el 9 de febrero.
En paralelo, un informe del Citi encendió las alarmas: ubicó a Argentina entre los cuatro países más vulnerables a una devaluación en un escenario de turbulencia financiera internacional.
Según el reporte, las economías con bajas reservas de divisas son las más expuestas a salidas abruptas de capital y depreciaciones cambiarias. En ese grupo aparecen Argentina, Sri Lanka, Pakistán y Turquía.
El impacto externo llegó en medio de un clima financiero ya sensible por la guerra en Medio Oriente, que está generando presión sobre los mercados emergentes.
En la jornada cambiaria, los distintos tipos de dólar mostraron fuertes movimientos:
Dólar oficial: $1.435
Dólar tarjeta: $1.865,50
Dólar blue: $1.425
Dólar MEP: $1.438
Contado con liquidación: $1.481
Al mismo tiempo, el Banco Central tuvo una participación limitada en el mercado. La autoridad monetaria compró apenas USD 17 millones, muy por debajo del promedio diario de USD 70 millones que venía acumulando desde comienzos de año.
El dato más delicado fue otro: las reservas brutas cayeron USD 378 millones en una sola rueda, lo que volvió a poner el foco en la fragilidad externa de la economía.
El equipo económico encabezado por Luis Caputo y Santiago Bausili decidió intervenir en distintos segmentos del mercado financiero para frenar la escalada del dólar.
Entre las operaciones más relevantes:
En el Rofex se operaron cerca de USD 750 millones en contratos de dólar futuro con vencimiento en marzo.
El bono dólar linked D30A6 registró movimientos por aproximadamente USD 300 millones.
Estos instrumentos suelen utilizarse como cobertura ante una eventual devaluación.
El economista Sergio Chouza, de la consultora Sarandí, describió la magnitud de la intervención con ironía:
“Vendieron rofex y el D30A6 como si no hubiera mañana”.
Desde el Gobierno, Caputo aseguró que la Argentina cuenta con un “blindaje” macroeconómico para enfrentar shocks externos.
Según el ministro de Economía, la mejor defensa frente a una crisis global es mantener una macro ordenada y un alineamiento geopolítico con Estados Unidos e Israel.
“El mejor escudo frente a un shock externo es tener la macroeconomía lo más ordenada posible”, afirmó.
Sin embargo, la dinámica del mercado muestra tensiones. Analistas señalan que la fuerte intervención oficial para contener expectativas cambiarias contrasta con el discurso de estabilidad.
La economía argentina continúa con reservas negativas, elevada exposición a deuda en pesos indexada y la necesidad permanente de refinanciar vencimientos en dólares, factores que la vuelven especialmente sensible a movimientos externos.
El episodio quedó expuesto con claridad: una devaluación del 2% en Brasil y el ajuste en otras monedas emergentes —como el peso chileno, que cayó 3,5%— alcanzaron para provocar una nueva sacudida en el mercado cambiario argentino.