Las dos principales entidades que representan a la industria y al comercio de Santa Fe lanzaron una fuerte advertencia sobre el rumbo económico del país. Durante una conferencia conjunta, dirigentes empresariales señalaron que el actual modelo económico puede generar un proceso de desindustrialización con impacto directo en el empleo y el consumo.
El presidente de la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE), Javier Martín, y el titular de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Ricardo Diab, describieron un escenario de recesión profunda, con caída de ventas, fuerte presión importadora y empresas que ya están cerrando.
“Tenemos 2.200 empresas menos en Santa Fe y 15.000 puestos de trabajo perdidos en estos dos años”, afirmó Martín durante el encuentro con la prensa.
Según explicó el dirigente industrial, el nivel de actividad actual refleja un deterioro generalizado: más del 70% de las ramas industriales operan con niveles de entre el 45% y el 54% de su capacidad instalada.
En términos simples, significa que casi la mitad de las máquinas industriales hoy están sin producir.
Uno de los ejes centrales de la crítica fue la política económica del gobierno nacional respecto a la industria.
Martín apuntó directamente contra la decisión oficial de no impulsar políticas específicas para el sector.
“El gobierno ha dicho explícitamente que no va a tener política industrial y eso nos preocupa porque vamos a contramano del mundo”, sostuvo.
Según explicó, una apertura comercial acelerada y sin condiciones de competencia puede tener consecuencias directas sobre la producción local.
Entre los sectores más afectados mencionó:
Metalmecánica
Fundición
Calzado
Textil
Todos ellos, aseguró, enfrentan una fuerte oleada de importaciones.
El dirigente también advirtió sobre el impacto multiplicador del empleo industrial: por cada trabajador en fábrica existen tres empleos indirectos vinculados a la actividad.
El diagnóstico del comercio tampoco muestra señales positivas.
El presidente de CAME, Ricardo Diab, explicó que las estadísticas de ventas minoristas se mantienen en terreno negativo desde hace meses.
“En lo nacional, las estadísticas nos dan negativo hace mucho tiempo. Enero fue un -4,5%”, detalló.
Incluso en un período con movimiento turístico, el gasto de los consumidores fue menor al esperado.
El dirigente describió además una escena que refleja el deterioro del poder adquisitivo:
“Hay gente que va al supermercado a comprar alimentos en cuotas”, señaló.
Para el sector comercial, la relación con la industria es directa. Sin producción ni empleo, el consumo también se desploma.
“Necesitamos fábricas funcionando para que los trabajadores tengan salario y vengan a nuestros negocios. Si la industria cierra, nosotros nos quedamos sin clientes”, resumió Diab.
Durante la conferencia, los empresarios también cuestionaron el discurso político del presidente Javier Milei durante la apertura de sesiones del Congreso.
Martín consideró que se perdió la oportunidad de ofrecer un mensaje institucional con propuestas para el desarrollo productivo.
Además, rechazó el argumento oficial de que la apertura económica generará beneficios automáticos para el consumidor.
“El presidente dice que la apertura genera ahorro, pero si las fábricas cierran el consumidor se queda sin empleo y deja de consumir”, sostuvo.
Para los industriales, el debate de fondo es el tipo de modelo productivo que tendrá el país.
“Argentina no puede producir todo, pero tampoco puede importar todo. Si no tenemos actividades de valor agregado, vamos a terminar con salarios muy bajos”, advirtió.
El dirigente cerró con una definición política contundente:
“Este es un modelo de desarrollo que va a dejar un montón de gente afuera”.
2.200 empresas cerraron en Santa Fe en dos años.
Se perdieron 15.000 empleos industriales.
La industria opera con menos del 55% de capacidad instalada.
Las ventas minoristas registraron -4,5% en enero.
Empresarios advierten sobre impacto de la apertura importadora.
La exposición pública de las entidades empresarias no pasó desapercibida en el escenario económico. Tanto FISFE como CAME suelen mantener posiciones moderadas en el debate público.
Por eso, el planteo conjunto encendió señales de alerta dentro del sector productivo sobre el rumbo económico y el riesgo de una mayor desindustrialización en Argentina si no hay cambios en la política económica.