El presidente Javier Milei avanzó con una reconfiguración del Ministerio de Justicia al designar a Juan Bautista Mahiques como titular de la cartera y a Santiago Viola como número dos del organismo. El movimiento marca un cambio en la relación del Gobierno con sectores del Poder Judicial y operadores institucionales.
Las designaciones se producen en un contexto político delicado para la administración libertaria, atravesada por tensiones con distintos actores institucionales y por investigaciones judiciales vinculadas a decisiones del Gobierno.
Mahiques llega al cargo con una extensa trayectoria en el ámbito judicial y político. Fue integrante del Consejo de la Magistratura durante la presidencia de Mauricio Macri y se desempeñó como jefe de los fiscales de la Ciudad de Buenos Aires antes de asumir la nueva función.
Además, pertenece a una familia con fuerte presencia en el sistema judicial: su padre es camarista en la Cámara Federal de Casación Penal y otros integrantes del clan también ocupan cargos en el ámbito jurídico.
La llegada de Mahiques al Ministerio es interpretada en el mundo político como un mensaje directo al Poder Judicial, ya que el funcionario tendrá un rol central en la relación institucional con la Corte Suprema de Justicia.
Entre sus responsabilidades estarán:
Dialogar con la Corte Suprema.
Impulsar candidatos para cubrir vacantes en el máximo tribunal.
Intervenir en el Consejo de la Magistratura, organismo que designa y sanciona jueces.
Participar en la definición de más de 200 cargos judiciales vacantes en todo el país.
El cambio ocurre después de la salida del anterior ministro Mariano Cúneo Libarona, quien había sido el primer responsable del área durante la gestión libertaria.
Durante su gestión también se produjo una fuerte polémica cuando el Gobierno impulsó la candidatura del juez Ariel Lijo para integrar la Corte Suprema, propuesta que finalmente fue rechazada por el Senado, un hecho inédito desde el regreso de la democracia en 1983.
El nuevo segundo del Ministerio, Santiago Viola, es un dirigente cercano al núcleo político de La Libertad Avanza. Se desempeñó como apoderado electoral del espacio y participó en negociaciones políticas vinculadas a conflictos internos del oficialismo.
Su llegada al área de Justicia es leída como un movimiento para reforzar la estructura política del ministerio en un momento donde el Gobierno necesita mayor interlocución institucional.