La decisión del gobernador bonaerense Axel Kicillof de postergar sus recorridas por el interior del país generó sorpresa dentro del peronismo. Las visitas a distintas provincias estaban previstas para los primeros meses de 2026, pero finalmente se realizarían recién durante el segundo semestre.
El movimiento político tenía una fuerte carga estratégica: después del triunfo electoral de septiembre en la provincia de Buenos Aires, el mandatario había quedado bien posicionado dentro del peronismo para proyectar una eventual candidatura presidencial. Sin embargo, la derrota electoral nacional de octubre y el recrudecimiento de las tensiones internas cambiaron el escenario.
En La Plata, donde funciona la sede del gobierno bonaerense, aseguran que la prioridad ahora es sostener la gestión provincial y ordenar la interna del oficialismo.
Un dirigente del peronismo bonaerense sintetizó el clima político: “Kicillof tiene demasiados problemas en la provincia como para andar de gira por el país”.
Entre esos desafíos aparecen las restricciones financieras impuestas por la administración de Javier Milei, que redujo al mínimo el envío de recursos a la provincia, y la creciente autonomía de los intendentes peronistas.
Uno de los factores que influyó en la decisión del gobernador fue la disputa interna dentro del peronismo en la Legislatura bonaerense.
Durante el verano, el kicillofismo y La Cámpora protagonizaron una fuerte pulseada por el control político del Senado de la provincia de Buenos Aires. El conflicto tuvo su punto máximo cuando el gobernador no logró imponer al vicepresidente primero de la Cámara, un cargo clave en la línea de sucesión institucional.
Finalmente, el sector alineado con Cristina Kirchner logró imponer al ex intendente Mario Ishii como vicepresidente primero y al ex ministro de Seguridad Sergio Berni como presidente del bloque peronista.
La derrota legislativa fue interpretada dentro del entorno del gobernador como uno de los golpes políticos más duros de los últimos meses.
Las señales de repliegue político ya se venían observando en distintos episodios recientes.
A mediados de diciembre, Kicillof viajó a Formosa para reunirse con el gobernador Gildo Insfrán, en lo que parecía ser el inicio de una serie de recorridas federales. Sin embargo, esa agenda no volvió a repetirse.
Incluso la semana pasada, en un acto político en Santa Fe, el gobernador participó únicamente por videollamada, mientras que el evento fue encabezado por el ministro de Seguridad bonaerense Javier Alonso.
La actividad fue organizada por dirigentes territoriales del peronismo santafesino y contó con la presencia de intendentes y concejales de localidades como Carcarañá, Cañada de Gómez y Teodelina.
Mientras posterga su proyección nacional, el gobernador avanza con una estrategia en la Ciudad de Buenos Aires.
En el entorno de Kicillof aseguran que su apuesta es instalar al ministro de Producción bonaerense, Augusto Costa, como candidato a jefe de Gobierno porteño.
Costa ya comenzó a construir presencia política en la Capital Federal y este sábado encabezará el primer plenario del año de la agrupación Kilómetro Cero, en el barrio de Flores.
El gobernador no participará del encuentro. El cierre estará a cargo del propio ministro.
Kicillof postergó su gira nacional para el segundo semestre de 2026.
La decisión ocurre en medio de tensiones internas en el peronismo bonaerense.
El gobernador sufrió un revés político en el Senado provincial.
También influye el ajuste en los recursos enviados por el gobierno nacional.
El axelismo impulsa a Augusto Costa como candidato en la Ciudad de Buenos Aires.
Algunos sectores del oficialismo sostienen que la postergación responde a una cuestión de calendario político y que la actividad nacional podría retomarse después del Mundial de Fútbol, que se jugará entre el 11 de junio y el 19 de julio.
Otros, en cambio, creen que el gobernador necesita ordenar primero la interna del peronismo en la provincia de Buenos Aires antes de volver a proyectarse hacia el escenario nacional.