La situación patrimonial de Manuel Adorni sumó un nuevo capítulo tras su propia declaración pública. En una conferencia de prensa en la que buscó desmentir denuncias, el funcionario reconoció que posee un departamento en el barrio porteño de Caballito, distinto a la propiedad en la que residía antes de asumir en el Gobierno.
Según información verificada en el Registro de la Propiedad Inmueble, dependiente del Ministerio de Justicia de la Nación, el vocero figura como titular —junto a su esposa, Bettina Angeletti— de dos propiedades en la Ciudad de Buenos Aires: una en Parque Chacabuco y otra en la calle Miró al 500.
El dato genera ruido político porque ambas adquisiciones se habrían concretado durante su paso por la función pública, con un ingreso mensual cercano a los $3,5 millones.
A las viviendas en CABA se suma otra propiedad en el country Indio Cuá, donde los valores de mercado rondan entre los USD 150.000 y USD 250.000. Este conjunto de bienes alimenta las sospechas que motivaron denuncias por presunto enriquecimiento ilícito e incumplimiento de deberes de funcionario público.
Además, trascendieron gastos en el exterior que también quedaron bajo la lupa:
Hasta el momento, no hubo una explicación detallada sobre el origen de los fondos utilizados para estos gastos.
Dentro del oficialismo, el tema genera incomodidad. Algunos sectores libertarios evitan pronunciarse, mientras que otros lo vinculan directamente con el estilo del presidente Javier Milei, a quien Adorni suele reivindicar.
Por ahora, el Gobierno no difundió documentación ampliatoria ni aclaraciones formales sobre la evolución patrimonial del funcionario. Tampoco se precisó si existen otras propiedades o activos no declarados.
La polémica escaló luego de que el periodista Manuel Jove calificara el caso como “uno de los más llamativos” dentro de las denuncias por corrupción recientes.