La discusión por el futuro de las PASO volvió al centro de la escena política nacional y expone una nueva interna en el PRO. Mientras La Libertad Avanza insiste con eliminar el sistema, el partido que lidera Mauricio Macri aún no logra una postura unificada y enfrenta un dilema estratégico de cara a las próximas elecciones.
El debate todavía está en una fase preliminar, pero el antecedente reciente pesa. En 2025, las primarias fueron suspendidas en las legislativas y obligaron a las fuerzas políticas a definir candidaturas sin ese filtro. El resultado dejó tensiones: negociaciones extendidas, cierres de listas conflictivos y, en varios distritos, competencia directa entre aliados.
Ese escenario encendió alarmas dentro del PRO, especialmente pensando en elecciones ejecutivas, donde la falta de una interna ordenadora puede derivar en rupturas.
Dentro del espacio amarillo conviven distintas miradas sobre qué hacer con las primarias. Aunque no hay definición oficial, ya se perfilan tres caminos posibles:
El diputado nacional Martín Yeza, presidente de la Asamblea del PRO, marcó uno de los pocos consensos parciales: eliminar las PASO en elecciones legislativas. Según argumentó, en esos casos el sistema D’Hondt permite garantizar representación sin necesidad de internas abiertas.
Sin embargo, esa lógica no convence cuando se trata de cargos ejecutivos, donde se elige un único candidato y las primarias funcionan como mecanismo de legitimación.
En el bloque que conduce Cristian Ritondo admiten que todavía no hay una postura cerrada. La principal razón es que el proyecto oficialista aún no ingresó al Congreso, lo que mantiene la discusión en un terreno especulativo.
La cautela también se replica en el Senado. Allí, el referente Martín Goerling adelantó que no hay consenso para eliminar las PASO, aunque sí dejó abierta una alternativa intermedia: que no sean obligatorias para los espacios que no tengan competencia interna.
Mientras tanto, el PRO intenta definir una estrategia común en medio de presiones cruzadas. Por un lado, la cercanía con el Gobierno empuja a acompañar la eliminación del sistema. Por otro, la experiencia reciente refuerza la necesidad de contar con una herramienta que ordene disputas internas.