El dirigente de Camioneros, Pablo Moyano, protagonizó una fuerte protesta frente al municipio de Villa Gesell y apuntó directamente contra el intendente Gustavo Barrera, uno de los jefes comunales alineados con el gobernador Axel Kicillof, por el despido de más de 40 trabajadores del sector.
La tensión escaló rápidamente con quema de neumáticos y duras declaraciones públicas. Moyano acusó al jefe comunal de “traicionar a los trabajadores” tras la decisión de cortar el contrato con la empresa Santa Elena, encargada del barrido y la recolección de residuos en esa ciudad balnearia.
“Llegó con los votos del peronismo y lo primero que hace es cagarlos”, lanzó Moyano durante la protesta.
El conflicto se desató luego de que la gestión de Barrera resolviera rescindir el contrato con la empresa Santa Elena, argumentando incumplimientos en el servicio.
Desde el municipio habían informado días atrás que avanzarían con intimaciones y posibles sanciones. Sin embargo, la medida derivó en la desvinculación de cerca de 45 trabajadores afiliados a Camioneros, lo que detonó la reacción sindical.
Moyano cuestionó además el rol del intendente dentro del peronismo:
“Este mamarracho es presidente del PJ de Villa Gesell”, disparó.
Ante la escalada del conflicto, fuentes vinculadas al caso señalaron que el Ministerio de Trabajo bonaerense dictaría la conciliación obligatoria para intentar descomprimir la situación.
Además, no se descarta una reunión entre Axel Kicillof y Pablo Moyano en los próximos días, en un intento por evitar que el conflicto se amplifique.
El líder sindical advirtió que la situación podría replicarse en otros municipios gobernados por el peronismo. En ese marco, apuntó contra la gestión de Julio Alak en La Plata, donde aseguró que buscan despedir a 150 trabajadores del área.
“No vamos a permitir un solo despido”, sostuvo Moyano.
Por ahora, desde la Municipalidad de La Plata no hubo precisiones oficiales sobre esa acusación.
El episodio vuelve a exponer las tensiones dentro del peronismo bonaerense, especialmente entre sectores sindicales y algunos intendentes alineados con Kicillof.
El conflicto también refleja la disputa por el control del sistema de recolección de residuos, históricamente vinculado al gremio de Camioneros, y deja abierto un escenario de posible expansión en la provincia.